El Estado: “Un caso de Conciencia”

El Estado: “Un caso de Conciencia”
 El Estado: “Un caso de Conciencia”

El Estado: “Un caso de Conciencia”
Con el fin de comunicar apropiadamente el sentido que quiero dar a la presente reflexión; quiero advertir que escribo este blog en circunstancias que imprimen a mi conciencia cierto afán por disertar sobre el tema: Tales como que en mis país en este instante se avanza en una carrera hacia la presidencia, competencia que a través de los medios de comunicación se evidencia como desleal de algunos de los que compiten, mezclando verdad y mentira sobre su oponente más acérrimo, de tal forma que hay un sabor ambiguo. Por otro lado multitud de correos que a diario llegan a nuestro e-mail (palabraprofetica@hotmail.com) de diferentes creyentes con posturas y comentarios poco Bíblicos aunque razonablemente motivados ya por los delitos y pecados que denuncian sobre este o aquel candidato, tomando partido abierto y polarizado por otro candidato al cual en su afán se niegan a ver sus particulares pecados. Otros motivos más tristes aun, como que algunos de los “profetas bajo unción” aseguran que Dios les mostró que el nuevo presidente será el candidato de sus preferencias. Reuniones preelectorales de muchos pastores con candidatos que a su turno prometen representar los intereses de la “Iglesia” (sin saber a ciencia cierta que o quien es ella) En fin, una muestra de la tamaña ignorancia que hay en el sector de la Iglesia protestante visible [1] en cuanto al tema del Estado. Un rechazo voluntario a ver lo que al respecto dice la Escritura.

El Estado: “Un caso de Conciencia”
El titulo dado al presente blog fue inspirado en la práctica puritana: “Los puritanos sonprecisamente famosos por su predicación pastoral. Ellos tomaban lo que denominaban “casos de conciencia” y los trataban en sus sermones; y al abordar estos problemas estaban resolviendo los problemas personales particulares de aquellos que los estaban oyendo[2]

Por supuesto, no pretendo sermonear pero si tocar este tema por causa de conciencia.

En primer lugar, si Dios es soberano, lo es sobre todas las cosas y también sobre la política, por ser la Biblia la Palabra de Dios y el principio de la Fe cristiana hemos de recurrir a ellas para guiarnos en nuestros criterios y actividades políticas. Quisiera no ser mal interpretado, no pretendo presentarle un partido o candidato político; más bien una vista general de cómo la Escritura ve el Estado y bajo la perspectiva de Dios y su bendito carácter revelado, es decir indudablemente, con la ética bíblica. No quiere decir que todas las ideas políticas del cristiano hayan de provenir exclusivamente de la Biblia, pues Dios tiene dos libros para revelarse Las Escrituras y la naturaleza con todos sus elementos historia, biografía humana etc.
                                                                      
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Cinco son las principales jurisdicciones gubernativas que a mi entender expresan la Escritura y que si bien están correlacionadas son autónomas en sí mismas. La Familia, La Iglesia, El Estado, las Escuelas y Las organizaciones comerciales y sociales. 

El Estado no es el reino de Dios [3], es una entidad propia de la Gracia común de Dios que se origina no en la evolución humana, o tradición o costumbre de una tribu o acuerdo humano alguno, ni tampoco del desarrollo de la civilización. Sino que El estado es algo natural proveniente en primer lugar del impulso social implantado por Dios en el Hombre. Desde su creación el hombre fue creado con un sentido gregario [4].Aun así este sentido de cohesión social sería insuficiente sin un gobierno organizado para alcanzar propósitos definidos.

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Por tanto el Estado por definición “es una comunidad política que radica en un territorio determinado, que se organiza bajo una forma de gobierno específico, y que es reconocido como supremo por el pueblo. El Estado se distingue de la sociedad en si por el hecho que presupone un gobierno. Además de tener un gobierno propio, la sociedad ha de orar en un territorio determinado. Una banda de gitanos, aunque llegue a tener su rey, no constituye un Estado; El Estado ha de tener siempre un dominio territorial propio.[5].

Luego el Estado es intrínseco al hombre por creación. Es decir fue hecho con un sentido relacional y gubernativo.

Génesis 1.26-28
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
                                                                                                     
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A esto es lo que muchos teólogos llaman el mandato cultural. Como dice Meeter si el hombre no hubiese caído en este sentido, permanecería: “En un mundo sin pecado el hombre tendrá la obligación de desarrollar en su plenitud la imagen de Dios, y al mismo tiempo incrementar a un grado máximo su tarea cultural. Además de las tareas individuales, se darán también tareas de asociación y de familia[6]. Y todo ello bajo un sentido de liderazgo o gobierno. Ya que gobernar es inherente a la deidad, y la criatura (hombre) es su imagen y semejanza bajo su gobierno. Éste a su vez gobierna la baja creación y en ese buen propósito lo hace en y bajo gobierno simultáneamente. No está por demás decir que aun en las esferas espirituales tal gobierno es evidente:
                                                                                                                        
 Colosenses 1.15-16 
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 
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Siguiendo el pensamiento de Meeter, al hombre caer bajo pecado, el Estado en su gobierno viene a cumplir otras funciones como:“tener autoridad para estatuir leyes sobre los delincuentes, y requiere de tribunales para exponer y decidir la ley, y policía para lograr el cumplimiento de los códigos[7].



Romanos 13.1-4
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. [8] 

Como quiera que El Estado no es absoluto, por ejemplo, no gobierna la Iglesia, La Familia etc; pues su función esencial es el “bonum commune naturale” En otras palabras su autoridad se limita a la esfera natural del bien común. Volviendo a Meeter “No puede inmiscuirse en asuntos espirituales, ya que no puede controlar la religión del corazón del hombre- y que en ocasiones se denomina conciencia-. En este aspecto con razón se ha llamado a la conciencia “el límite de la autoridad del Estado[9] Y por inferencia no puede ni debe decir a los Padres como educar a sus hijos salvo en lo que atañe a su esfera de autoridad, como tampoco determinar absolutamente las directrices educativas de las Escuelas, o de Asociaciones Comerciales o Filantrópicas salvo en aquellos puntos que regulan su relación con el ciudadano y/o el Estado y/u otras sociedades similares. Pues todas estas entidades tienen fines establecidos por Dios a la luz de la Escritura que constriñen sus conciencias y el Estado antes de serles tropiezo ha de facilitar tales tareas.
                                                                                  
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El Estado no tiene la responsabilidad de predicar el Evangelio, solo facilitar su tarea a la  iglesia. De allí que los creyentes hemos de orar por un gobierno donde la libertad de conciencia sea claramente establecida y respetada, tanto en su constitución como en sus tres brazos gubernativos que se desprenden de Romanos 13 como uno de los pasajes más claros y concisos en el tema. Es decir, el Legislativo, el ejecutivo y el Judicial y tal como Calvino lo expresa ha de velarse porque mantengan una sana, necesaria e imprescindible autonomía.
                                                                                         
La Iglesia es el Reino de Dios en la tierra, si bien hemos de ir en contra de identificar El estado con El Reino de Dios, iremos “en segundo lugar, contra aquella noción que supone que entre ambos no se da una relación mutua. Dice Calvino [Aunque esta clase de gobierno es distinto de aquel Reino interno y espiritual de Cristo, con todo bajo ningún aspecto los hemos de considerar totalmente independientes el uno del otro]10
                                                                                                                         
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Por definición bíblica no debiera haber un Estado ateo. Sin embargo recordemos que el mismo es una expresión de la Gracia Común y tal gracia es particular a los impíos. Por ello no es necesario que un Estado absolutamente sea Teocrático a la manera de la Antigua Nación de Israel bajo pacto Mosaico, para que los principios bíblicos para el tal cumplan su propósito. Todo gobierno es siervo de Dios sea democrático, aristocrático, Autoritario o Monárquico. 
                                                                                                                            
 2ª Crónicas 36.22-23
Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba. 

Y en este sentido Dios cumple finalmente lo que se ha propuesto como Bondadoso y Bienhechor para con su Iglesia. Muchos creen que el modelo gubernativo ideal (me incluyo) es el democrático; sin embargo la Historia nos cuenta que la iglesia no solo ha sobrevivido, y mucho más que eso, se ha desarrollado y progresado bajo regímenes totalmente antagónicos probando que Dios tiene el control sobre el mundo y su historia[11] así como los Estados. 
 
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Ahora bien, cuando enfrentamos elecciones (como en mi país las presidenciales) somos proclives a pensar cuál de todos los impíos[12] (eso son todos nuestros candidatos en Colombia) podrá ser el mejor, y en un sentido es nuestra responsabilidad elegir a aquel que más se acerque al ideal bíblico siendo a saber: “Que tenga conciencia que se debe a Dios y a su Palabra como norma de vida y gobierno” Sin embargo la misma historia universal y nacional nos cuenta que no en pocas ocasiones son puestos al frente los que más lejos o nada tienen en común con el ideal bíblico. De allí una de las principales tareas de la Iglesia expresadas por Pablo a su joven discípulo:
                                                                   
 1a Timoteo 2.1-2
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias,por todos los hombres; 2por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
 
                                                                                    
Orar en todo tiempo, sin cesar. Esto sin perjuicio de la libertad de conciencia que tenemos para identificarnos con este u otro partido político o candidato, que ojala tenga temor de Dios- pues este es el principio de la sabiduría-[13] y recordando lo que así mismo dice el proverbio:

Proverbios 29.2
Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra;
Más cuando domina el impío, el pueblo gime.
                                                                                                                    
Evitando conformarnos a este siglo de contiendas y debates electorales desleales donde quien más deshonre al otro probablemente “reinará” propio de un corazón Maquiavélico[14], sino que luchando lícitamente[15] recordemos ese atributo garante y suficientemente confiable para nosotros, su Pueblo, su Iglesia, los que invocamos a Cristo no solo como Salvador sino también como Señor:

Daniel 2.21
El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y
la ciencia a los entendidos. 


El Estado: “Un caso de Conciencia”

Pr Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.com


1 Martin Lutero distingue la Iglesia visible, de lo que Él llama “La Iglesia escondida” que es la que verdaderamente lo es, conoce a Dios y es conocida por Dios. Pues a su juicio hay épocas en las que la que se llama Iglesia de Cristo, es precisamente aquella que se opone a Cristo y llama herejes a los que profesan la Verdad Bíblica como en su caso durante la Reforma. Así que visible es usado aquí en el sentido más benevolente y como Lutero lo dice “bajo la norma del amor” que cree que todo bautizado en aguas es creyente. Si bien bajo la “norma de la FE” hay serias dudas. Léase capítulo VII de su libro “La Voluntad Esclava” pág. 95ss. Editorial La Aurora.
2 Martyn Lloyd Jones. La predicación y los predicadores. Pág. 40. Editorial Peregrino.
3 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Juan 18.35-36
4 gregario, ría. (Del lat. gregarĭus). adj. Dicho de un animal: Que vive en rebaño o manada. Sentido natural del hombre a asociarse y vivir en sociedad.
5 La Iglesia y el Estado H. Henry Meeter. THE EVANGELICAL LITETATURE LEAGUE
6 Ibídem.
7 Ibídem.
8 Léase en los dos  blogs inmediatamente anteriores a este (Parte Baja ) al  Dr. Samuel Waldron quien hace un comentario a la Confesión de Fe de Londres de 1.689.En el tema de “El Gobierno Estatal” o “Autoridad Civil”
9 Ibídem. Pie de página 6.
10 Ibídem
11 Salmo 93
12 No justificados conforme a la norma de Fe bíblica.
13 Proverbios 1.7
14 Maquiavélico, ca. adj. Perteneciente o relativo al maquiavelismo. || 2. Que sigue las doctrinas del maquiavelismo. || 3. Que actúa con astucia y doblez. Diccionario DRAE.
15Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 2ª Timoteo 2.5



¿Es lícito que un cristiano sea autoridad civil?

 Dr. Samuel E. Waldron


¿Es lícito que un cristiano sea autoridad civil?

 Del Gobierno Civil:
Es lícito para los cristianos aceptar cargos dentro de la autoridad civil cuando sean llamados para ello [1] en el desempeño de dichos cargos deben especialmente la justicia y la paz, según las buenas leyes de cada reino y Estado; y así, con este propósito, ahora bajo el Nuevo Testamento, pueden hacer lícitamente la guerra, en ocasiones justas y necesarias[2]
Confesión de Fe de Londres de 1689

Prosiguiendo con el propósito de establecer doctrina bíblica en lo que al Estado se refiere y como quiera que somos abiertamente confesionales y tal como lo mencionamos en nuestra edición anterior para ello echaremos mano a nuestra confesión para tal fin; Palabra profética cree que hay tres grandes jurisdicciones donde Dios ha puesto su autoridad sobre los hombres y que están bíblica y claramente delimitadas y cuya intersección[3] tiene en común La soberanía de Dios, la delegación parcial de su autoridad y la responsabilidad de ejercer conforme a la santa , Justa y buena voluntad de Dios expresada en las Escrituras. Tales jurisdicciones, repetimos son: En primer lugar la familia encabezada por los padres, La Iglesia en cabeza de los Pastores y El Estado en los hombros de los gobernantes.

Sin embargo en cuanto a que los pastores o ancianos oficiales de la Iglesia puedan ocupar cargos en la autoridad civil, en lo general, no solo es inapropiado sino éticamente inaceptable.

En este número el Dr. Waldron tocará ese tema polemizado y tan pocas veces visto a la luz de las Santas Escrituras y que se puede resumir en una pregunta ¿Pueden los creyentes ocupar cargos dentro del gobierno civil?

II    La participación del cristiano en cargos dentro de la autoridad civil
       (Párrafo 2) 

“El punto principal de este párrafo es, claramente, que no es ilícito que un cristiano sea una autoridad civil y cumpla toda gamma de deberes de este oficio hasta incluso hacer la guerra. El fundamento Bíblico para esta afirmación es diverso. En Lucas 13:14, a los soldados que se arrepintieron a la predicación de Juan el Bautista y que deseaban vivir una vida cristiana no se les dijo que abandonaran la milicia, aun cuando la esencia misma de su función como soldados era hacer la guerra. En Romanos 13: 2, 4, 6, esta posición de autoridad se describe de diversas maneras como lo “establecido por Dios”, “ministro de Dios” (BA) y “servidor de Dios. Estas nobles descripciones presuponen claramente la licitud del oficio. Además, presuponen su licitud en relación directa con el poder de la espada. El uso de la espada en Romanos 13:4 se refiere directamente a acciones militares para sofocar la rebelión. 
Nótense especialmente las palabras usadas en el versículo 2. De esta manera se utiliza con respecto a una forma de guerra. La pena capital, si bien se presupone, no es el uso original de la espada que aquí se contempla. Los ejemplos de Nehemías, Daniel, sus tres amigos y todos los jueces justos en Israel también apoyan la afirmación de la Confesión.

Finalmente, la legitimidad de este oficio para los cristianos se da por sentado mediante frecuentes afirmaciones del libro de los Proverbios (14:35; 16:10, 12; 20: 26,28; 25:2; 28:15,16; 19:4, 14; 31: 4,5). 

Los pacifistas de todas las clases preguntan: “¿Cómo puede ser esto?” ¿Qué decir del Sexto Mandamiento y la enseñanza de Jesús en Mateo 5:38-48? La respuesta bíblica a tales objeciones consiste en una distinción bíblica crucial. La biblia distingue entre la vocación personal y los deberes de los individuos y la vocación pública y los deberes de las autoridades. Mientras que el deber personal de los individuos es no tomarse la venganza por su cuenta, el deber solemne y público de las autoridades es ejercer la venganza de Dios contra los malhechores civiles. Nótese esta distinción implicada en una comparación de Romanos 12:17-21, especialmente el versículo 19, con Romanos 13:3, 4. Es un error que una persona particular se tome la revancha. Es correcto para una autoridad pública. Mateo 5:37-48 se está refiriendo al deber de las personas privadas, no de los oficiales públicos. Es sólo con esta distinción en mente como se libera a la ley mosaica, y especialmente al Sexto mandamiento, de un problema insoluble. Si es erróneo matar, ¿Cómo puede Jehová, a través de su siervo Moisés, en cada capítulo posterior a éste en que se da este mandamiento, decir a los jueces que quiten la vida (es decir, que maten) a ciertos criminales? Sólo la distinción ortodoxa entre las esferas públicas y privada hace que esto tenga sentido. 

Dos importantes lecciones se desprenden de todo esto. La primera es ética, la segunda histórica.
 
1.Nuestro deber ante Dios depende grandemente de nuestra vocación o llamamiento. Podría ser erróneo, y en algunos casos lo sería, que tú hicieras lo que otros pueden hacer. ¿Por qué? Su llamamiento en la vida es diferente. Por ejemplo, es ciertamente correcto que yo en ciertas ocasiones le dé una paliza a mi hijo. No sería correcto que algún otro disciplinara a mi hijo sin mi consentimiento. ¿Por qué? Porque la otra persona no tiene un llamamiento divino para ser el padre de mi hijo. Ese es mi llamamiento. El concepto de vocación es una parte clave de la ética bíblica redescubierta y reenfatizada por la Reforma.

2. Nuestros antepasados bautistas no eran anabaptistas. Fueron los anabaptistas los que enseñaron que los cristianos no podían ocupar el oficio de la autoridad civil sin pecado. Fueron ellos los que enseñaron que este oficio era “del diablo”. Es evidente que nuestros antepasados bautistas rechazaron completamente tal concepto del gobierno y el pacifismo resultante que implicaba. Se distanciaron públicamente del mismo en su Confesión de Fe. Es adecuado notar aquí que la corriente principal de los bautistas en América desciende de puritanos que llegaron a tener convicciones bautistas, no anabaptistas. La mayoría de los modernos bautistas son históricamente calvinistas y puritanos en su origen, no anabaptistas y arminianos” 

 Dr. Samuel E. Waldron



1 Ex.22. 8,9,28,29/Daniel/Nehemías Pr. 14.35/16.10-12/20.26-28/25.2/28.15-16/29.4,14/31.4-5/Ro. 13.2, 4,6.
2 Luc. 3.14/Rom13.4. 

3 intersección. 2. Mat. Conjunto de los elementos que son comunes a dos conjuntos. Diccionario DRAE.

“De las autoridades civiles”

Dr. Samuel E. Waldron[1]
“De las autoridades civiles”

 “De las autoridades civiles”

1. Dios, el supremo Señor y Rey del mundo entero, ha instituido autoridades civiles para estarles sujetas y gobernar al pueblo[2] para la Gloria de Dios y el bien público[3]; y con este fin les ha provisto con el poder de la espada, para la defensa y el ánimo de los que hacen lo bueno, y para el castigo de los malhechores[4].
Confesión de Fe de Londres 1689 capitulo 24.1
 
Antes de siquiera entrar en materia, Palabra Profética quisiera contrastar la clara diferencia entre ser un cristiano evangélico meramente “nominal” (Que tiene nombre de algo y le falta la realidad de ello en todo o en parte-Diccionario DRAE) y uno confesional; el primero en mención, en medio de un mundo marcado por el relativismo (negación de la existencia de verdades absolutas), el antiautoritarismo (rechazo a toda forma de autoridad legítima) y aislacionismo (aislamiento de la unidad corporativa espiritual del cuerpo de Cristo que es la Iglesia), por su propia condición, ni siquiera se interesa en militar en el marco de un cristianismo cuyas doctrinas de Fe estén verdaderamente contenidas en EL Canon; La Biblia. El segundo, el confesional, si bien en su libertad de conciencia y criterio discrepa en pequeños y meramente formales aspectos respecto de su Fe con otros de su postura, en lo esencial de las sólidas e inmutables doctrinas de la FE Cristiana, no sólo expresa una identidad con el Evangelio apostólico, sino que se identifica con las grandes y férreas confesiones de Fe, columnas que sostienen tal unidad, y que no son más que brillantes y veraces resúmenes de las verdades fundamentales del Evangelio de Cristo, buscando cumplir con la responsabilidad dada a la iglesia por Cristo de ser Columna y Baluarte de la Verdad. Somos, en palabras del Dr. Robert Paul Martin: “Aquellos que defienden las grandes confesiones reformadas intentamos convencer a otros de los beneficios de un cristianismo confesional y de los peligros del latitudinarismo[5] doctrinal...” No queremos querido lector, que Usted ignore nuestra honrosa posición confesional, y durante algunos números (y en los que en el futuro se haga necesario) invocaremos nuestra Confesión de Fe para tratar de mostrar el Estado como Dios lo concibió, y la importancia de tener una perspectiva divina, esto es, Bíblica del mismo.

La Biblia nos establece tres grandes y específicos espacios o jurisdicciones, en los que Dios en su soberanía ha puesto autoridad, a fin de soberanamente gobernar su creación, estos son a saber; La Familia, La Iglesia y el Estado. En el presente número trataremos el tema de Gobierno o autoridad Civil, y para ello traeremos al Dr. Samuel Waldron y su comentario hecho al texto de la Confesión de Fe de Londres de 1689, citado en el presente artículo:

[¿Te sorprende que la confesión de Fe contenga un capítulo sobre el tema de las autoridades civiles? Te inclinas a pensar que: ¿Qué tiene que ver la política con Cristo? Si reaccionas de manera parecida, ¿me permites sugerir que eres víctima de un trasfondo religioso que se ha retraído de sus responsabilidades sociales, por una idea errónea de la separación entre la iglesia y el Estado? Tal actitud ha negado prácticamente la soberanía de Dios sobre todas las áreas de la vida. Restringir el cristianismo a la esfera “espiritual” es, en última instancia, destruirlo.

I.  La ordenación divina del oficio de autoridad civil (pfo.1)

El punto primero y central que se afirma en este párrafo, es que las autoridades civiles son divinamente instituidas; derivan su autoridad de Dios, esto golpea la raíz de un error moderno fundamental. A.A: Hodge observa acertadamente: “algunos suponen que el derecho a la…

…autoridad del gobierno humano tiene su mayor fundamento en la voluntad de la mayoría, en el consentimiento de los gobernados” o en algún “pacto social” imaginario, hecho por los primeros padres de la raza allá en el principio de la vida social. Sin embargo, es evidente que la ley divina es el origen de todo gobierno, y la obligación de obedecer esa voluntad que pesa sobre todos los agentes morales, la última base de toda obligación de obediencia al gobierno humano” (comentario de la confesión de fe de Westminster CLIE 1987.pag272)

Como deja claro Hodge, nosotros obedecemos porque Dios quiere, no porque voluntariamente nos hayamos comprometido con ciertos hombres a quienes hayamos dado autoridad. La biblia no enseña la teoría del contrato social en cuanto al gobierno que se nos enseñó a muchos en la escuela. Según Romanos 13.1-2, los emperadores romanos eran autoridades divinamente ordenadas aun cuando no derivan su autoridad del consentimiento de los gobernados”. La teoría que dice que obedecemos a nuestras autoridades porque en última instancia ellos nos obedecen a nosotros no es bíblica.

A.    Su posición ordenada

Esta se describe como “estarle sujetas(a Dios), y gobernar al pueblo”. En Romanos 13.2, 4, 6, esta posición de autoridad se describe de varias maneras como “lo establecido por Dios”, “Ministro de Dios (BA) y “servidor de Dios”. Estas descripciones resumen la declaración de la Confesión.

La autoridad civil está obligada a obedecer a Dios en la forma en que gobierna, de la misma manera en que nosotros estamos obligados a obedecerla. Dios les ha dado toda la autoridad que poseen. “A quien se haya dado mucho, mucho se le demandaráLc. 12.48

B.    Su propósito ordenado

Esto lo describe la Confesión de Fe con las siguientes palabras: “Para la Gloria de Dios y el bien público”.

Este propósito también se describe en la frase “para la defensa y el ánimo de los que hacen lo bueno, para el castigo de los malhechores”. Nótese también lo que dice el párrafo 2: “mantener especialmente la justicia y la paz”. ¿Qué enseña la Biblia en cuanto a la función o tarea específica de las autoridades civiles? Los siguientes pasajes tratan el tema: Gen. 6.11-13; 9:5,6; salmo 58.2; 72.14; 82:1-4; prov. 21:15; 24:11-12; 29.14, 26; 31.5; Ezeq.7.23; 45.9; Dan 4.27; Mateo 22.21; Rom. 13.3, 4; 1ª Tim.2.2; 1ª Pe. 2.14. La enseñanza de tales pasajes es que la tarea del gobierno civil es mantener la justicia y la paz sociales y civiles reprimiendo la violencia y la injusticia social y alabando (defendiendo y promoviendo) a los que social y civilmente hacen lo que es bueno.

C.    Su poder ordenado

La confesión afirma con referencia al poder de la autoridad civil: “Y con este fin [Dios] les ha provisto con el poder de la espada”. Esta declaración confirma que la esfera de acción de la autoridad civil es la esfera civil.Las espadas no se utilizan para educar a los hijos o para disciplinar a los cristianos nominales impenitentes. Son adecuadas para refrenar a los criminales violentos y para la injusticia pública. La biblia enseña que Dios ha armado a este oficio con la espada. (Gen. 9.6; Prov. 16.14; 19.12; 20.2; 21.15; 28.17; Hch.25.11; Rom. 13.4; 1ª Ped.2.14.)

Williamson observa acertadamente: “En nuestra nación (E.E.UU) existe actualmente una creciente tendencia dirigida a la abolición de la pena capital. Y muchos grupos protestantes liberales han aprobado este cambio sobre la base de que no beneficia a la sociedad, ni reforma al criminal ni refleja las enseñanzas cristianas del Nuevo Testamento. En otras palabras, por varias razones, hoy en día se aboga por parte de amplios sectores que se le niegue al gobierno civil el poder de la espada para castigar la maldad. Tal concepto de la autoridad civil es, para no decir más, altamente anti bíblica; no pensamos que se pueda probar que la pena capital no beneficia a la sociedad. Creemos que sí, aunque no sea por otra razón que la Escritura dice que el ejercicio fiel de la justicia es un terror para las malas obras y un estímulo para el bien. Los que se oponen a la pena capital niegan esto, pero lo niegan en vano. Puede ser cierto que la pena capital no reforme al criminal. Pero negamos totalmente que la ausencia de terror contra la maldad sí reforme al criminal. Además, no dudamos que fomenta la maldad. Pero por encima de todo, negamos que el poder y la autoridad civiles hayan de reflejar las nociones modernistas de las enseñanzas “humanas” del Nuevo Testamento. La justicia no es más humana en el Nuevo Testamento que en el Antiguo. Y la ordenanza del gobierno civil no tiene el propósito, dado por Dios, de enseñar al Nuevo Testamento; tiene el propósito de castigar el crimen y proteger a los que hacen el bien. Sin embargo, dudamos que el plan de los liberales que abogan por la abolición de la pena capital sea “humano”. Creemos que mucho del crimen moderno se debe al hecho de que hay demasiada preocupación anti bíblica por el malvado y demasiada poca preocupación por los rectos.”(6)]

 Dr. Samuel E. Waldron.




1 Ha estado casado con su querida esposa Charlene durante 33 años, con quien tiene cuatro hijos. Licenciado en Educación Religiosa de Grand Rapids Baptist College en 1973, realizó estudios equivalentes a un Máster en Teología en el Trinity Ministerial de la Academia en Montville, Nueva Jersey en 1982, y se graduó en el programa de Maestría en Teología en el Seminario Bautista de Grand Rapids, en 1987. Su tesis fue “la revolución política en la tradición reformada”; fue pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Rapids Grand de 1977-2001 y enseñó en el Trinity Ministerial de la Academia de 1981 a 1989. Es autor de varios libros, entre ellos la “Exposición moderna de la Confesión de 1689 Bautista”, “El Fin de los Tiempos” y de “MacArthur Manifiesto del Milenio: una respuesta amistosa” También ha escrito una serie de otras obras incluidas “Raíces Bautistas en Estados Unidos” y el “Bautismo bíblico: una defensa Reformada de bautismo de los creyentes”. Sam obtuvo un doctorado en Teología Sistemática en el Seminario Teológico Bautista del
Sur en 2005.
2 Romanos 13.1-6
3 Gen 6.11; Sal. 58.1-2; Prov. 21.15; 29.14; 31.5***; Ez.7.23; 45.9; Dan. 4.27;Mateo.22.21; 1ª Tim.2.2; Rom. 3.3-4; 1ª Ped. 2.14
4 Gen 9.6; Prov. 16.14; 21.15; 28.17;Hech. 25.11; Rom. 13.4; 1ª Ped. 2.14
5 Latitudinarismo: Doctrina adoptada por algunos teólogos anglicanos en el siglo XVII que interpretando de forma laxa las enseñanzas cristianas, defienden que hay salvación fuera de la iglesia, rechazan los dogmas, dan preferencia a la razón sobre la Biblia y las tradiciones, se interesan por la moral más que por la doctrina y def ienden una amplia tolerancia en materias religiosas. DRAE.
6 Williamson, Westminster Confession for Study Classes

El maldito “don de sospecha”

El maldito “don de sospecha”

    El maldito “don de sospecha”


Texto referencia: 
Éxodo 23.1
No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

El maldito “don de sospecha”

Mientras reflexionaba en nuestro texto en referencia, vino a mi memoria cierta exposición bíblica que recibí hace más o menos 20años. Debo aclarar que aunque hoy no me identifico con el grueso de la doctrina de aquel expositor, quien  disertaba sobre los dones carismáticos, el titulo de la presente meditación ha sido tomado al pie de la letra de aquella exposición ya que al referirse al “discernimiento” dijo en tono hilarante que algunos no tenían ese don de discernimiento sino “El maldito don de sospecha” pues hacían conjeturas y llegaban a conclusiones basados en “presunciones espirituales”. Por supuesto esta era un eufemismo [1] para decir aquello que me propongo (como es mi costumbre) expresar de una manera coloquial: Mentiras, embustes y/o chismes.

Solemos cuidarnos de no incurrir en “pecados groseros” , es decir, aquellos que son vulgarmente evidentes al ser cotejados con la ley moral de Dios; tales como “No cometerás adulterio”, “no mataras” etc. Pero somos dados a infringir aquellos que no por ser menos evidentes son igual o mayormente reprobables; ese es el caso del noveno mandamiento:

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
Éxodo 20.16   

Al comentar este mandamiento dice Brian H Edwards “Unas pocas palabras pueden destruir un corazón, un hogar, un negocio o una reputación. Puede que la pluma sea más poderosa que la espada, pero la lengua es más fuerte que las dos”. Los niños temen más las agresiones físicas que las morales, pero todo adulto sabe que éstas últimas pueden ser mucho más graves que las otras. En el siglo V, Agustín de Hipona sabiamente comentó que ningún médico podía curar las heridas que inflige la lengua. Las palabras crueles pueden matar”. [2]
Y no solo las crueles están contempladas en este mandamiento que condena la lengua impía; sino que en su prohibición incluye cosas tales como ir “contra la verdad y buen nombre del prójimo, especialmente delante de los tribunales públicos… sobornar testigos y a sabiendas comparecer y defender una mala causa, desafiando y subyugando la verdad… las quejas a otros… hablar la verdad fuera de tiempo o maliciosamente para lograra un fin perverso… calumniar…circular malos rumores etc. [3].

1. Las Mentiras en Internet.
El maldito “don de sospecha”


En los últimos meses se ha puesto de moda en los medios de comunicación masiva, especialmente en la internet; que muchos, algunos bajo seudónimo (lo que es peor), en aras de “defender la sana doctrina” lancen toda clase de improperios, epítetos incendiarios e incluso blasfemias contra aquellos que son considerados “maestros de la mentira” e incluyen “supuestos pecados” contra la moral; y digo supuestos porque en muchos casos tal perversa información proviene de fuentes encubiertas en el anonimato y sin ningún tipo de verificación en cuanto a su veracidad. Dicen  por ejemplo: Que este roba los diezmos, que aquel duerme con la vocalista de la Alabanza, que aquel otro le roba al fisco, en fin; una sarta de denuncias poca o nada bíblicas, mucho menos tratándose de un anciano de la Iglesia. Si las intenciones de quienes hacen esto fueran buenas se ceñirían al modelo bíblico:

Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
1ª Timoteo 5.19 


Pero es obvio que la mayoría de los casos hay, (aunque de buenas intenciones), violaciones a los mandamientos de Dios. En todo caso: PECADO.

El maldito “don de sospecha”


Lo grave de estos denunciantes, que yo llamaria  "piratas de la calumnia" con “el maldito don de sospecha” es que sospechan de todo y con cierta nostalgia apologista ya Luterana, ya Calvinista, (claro está, sin el celo santo y la ciencia bíblica apropiada) y con su “don de sospecha” más que conocimiento apropiado embisten a la topa tolondra y sus elucubraciones (pues eso son) más que venir a edificar a cuerpo de Cristo, lo confunden, pues sus tales “meditaciones” son solo vulgares chismes que han oído a otros, rumores sin cotejar, sin comprobar no propios de hombres verdaderamente piadosos Personalizan de tal manera, que en vez de buscar herir las herejías (que algunas veces son presuntas y otras ciertas) terminan buscando “escarnecer” a aquel que han constituido su “objetivo militar” olvidando que aunque fuesen verdaderamente impíos, como lo suponen, aun son “imagen de Dios” como todo hombre lo es, si bien distorsionada por el pecado siempre susceptible de ser restaurada por la gracia de Dios.  Muertos espiritualmente quizas, pero vivos y por tanto con esperanza de ser rescatados por Cristo.

Judas 17-20
Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe,
orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios,
esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos.
A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor,
aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne

Aun la peor de nuestras críticas debe ir inmersa en el amor de Cristo, y eso cuando tal crítica obedece a la verdad. Esperando la misericordia de Dios, pues humanamente hablando no somos mejores que los demás [4] ¿Pero cuando está basada en supuestos como debería ser? Bueno en palabras de Pablo: “ni aun se nombre entre vosotros[5] Muchos dudan frente a la verdad y hemos de procurar convencerlos, otros necesitan ser llevados al arrepentimiento para que sean salvos y en el peor de los casos, considerando que tenemos pruebas de sus pecados, y ante su negativa a cambiar, aun en este extremo “trátelos con misericordia, pero con cautela… estén alerta no sea que el pecado (de ellos) los atrape” [6]

Las ropas son la ilustración de su pecado; hemos de aborrecer sus maldades. Y si se vinieran, como algunos lo hacen, lanza en ristre, debido, eso sí, a nuestra honesta y licita defensa de la fe y no a embustes fruto de malas sospechas (léase por favor 1ª Timoteo 6.3-4), Aun que fuesen nuestros peores enemigos hemos de amarlos.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,
y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen,
 y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,
que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y que hace llover sobre justos e injustos 
Mateo 5.42-45

 

2. ¿Y que de la restitución?
El maldito “don de sospecha”
Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra Jehová, y negare a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robare o calumniare a su prójimo, o habiendo hallado lo perdido después lo negare, y jurare en falso; en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre, entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación.
Levítico 6.1-5 


El maldito “don de sospecha
Hace poco en un canal de Televisión, más específicamente en un noticiero de mi país, se hacia una nota aclaratoria: Por error en una noticia habían mencionado a una compañía en un proceso delictivo incluyendo imágenes de su gerente. Ahora estaban tratando de enmendar, loable labor. Lo mínimo que podían y debían hacer. Pero la pregunta es ¿Hasta dónde se puede reparar el daño causado? Como diría mi madre. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Una cosa es combatir denunciando la Herejía, la cual se puede corroborar, si es cierta, oyendo los mensajes de aquellos. Y otra cosa es hacerles “mala sangre” a la “luz” de verdades no confirmadas de tal manera que poco falta para que los fanáticos fariseos contemporáneos los lapiden. Una cosa es un cristianismo bíblico siempre en reforma y otra muy diferente un cristianismo fundamentalista [7] y paranoico.

Quizás usted, querido(a) lector(a) puede pensar que estoy exagerando. Puedo dar la impresión de estar defendiendo ciertas causas anti bíblicas. Alguien dijo Dios aborrece al pecado y también al pecador (no arrepentido) y estoy totalmente de acuerdo. Pero es que El es precisamente Dios, sin pecado, digno y suprema autoridad. Y todos pecamos; seria bueno que leyese Romanos 2.

Pongámoslo de esta forma ¿A quién aborrecerá más el Señor al hereje o al mentiroso?

Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
Proverbios 6.16-19 

Notemos el énfasis del proverbio. Lengua mentirosa, Testigo falso.En lagunos como dice el apostol su pecado es "manifiesto" pero de otros muchos, estoy seguro,  dudan sin razón  (es plausible pensarlo) o más bien  porque les temen, envidian, no se ajustan a sus estrechos criterios, o sencillamente por la excelencia de obras de estos:

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 4.4 



        3.   Juzguemos según Verdad.


Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.
Zacarías 8.16-17


No nos engañemos queridos hermanos somos susceptibles de juzgar a la ligera. Somos demasiado apasionados aun. Mucho del “Pedro” recién convertido ilustra nuestro celo.

El maldito “don de sospecha
Hablar Verdad no es repetir fuera de todo contexto las fervientes palabras de los reformadores cual político lanzando arengas en busca de votantes. Hablar verdad ha de proceder de un juicio apropiado, conducente a la paz. Mucho de lo que hoy estamos considerando defensa justa de la Escritura, Predicación del genuino evangelio, o apología de la gracia es fruto de “malos pensamientos” contra nuestro prójimo, contra nuestro hermano. Sin siquiera darle la oportunidad de un juicio justo. ¿No fue esto lo que circunstancial y sustancialmente llevo al asesinato del Mesías?

Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte 
Mateo 26.59 

El maldito
No todos los que crecen en número de miembros propenden por mega iglesias, No todos los que prosperan materialmente se lo deben necesariamente al “evangelio de la prosperidad” No en toda provincia del reino que se ora por sanidad se arrogan poderes solo propios del maravilloso Espíritu Santo para esta dispensación. Ni todos los que en sus liturgias no se limitan a Himnos o Salmos de manera excluyente sino que a aquellos le suman canticos espirituales están motivados por el desorden y propenden por la irreverencia al Supremo, Majestuoso y Soberano Dios. Pensar así es tener una mente estrecha, una medida en la que solo importo “yo”.
Por favor abandonemos ese maldito espíritu de sospecha y no olvidemos que Dios no pasará por inocente al pecador:


5El testigo falso no quedará sin castigo,Y el que habla mentiras no escapará.
Proverbios 19.5

Finalmente estamos obligados, por nuestro bien, a no olvidar que de todos (pues prójimo es cualquiera que está en necesidad) somos deudores. Y que cumplir la ley va más allá de no transgredirla. Amar es su resumen y esto según el divino maestro incluye no levantar falso testimonio contra nadie.


No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 
Mateo 13.8-10



Pastor Manuel Cendales S. 
palabraprofetica@hotmail.comEl maldito “don de sospecha”



[1] Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante Diccionario DRAE.
[2] Los Diez Mandamientos para Hoy. Pág. 304. Editorial Peregrino.
[3] Léase el Catecismo Mayor de Westminster pregunta 145.
[4] Romanos 3.9
[5] Efesios 5.3-4
[6] Simon J Kistemaker 1y2 Pedro Judas .Pág. 466.Libros Desafio.
[7] fundamentalismo. m. Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza mediante la aplicación estricta de la ley a la vida social. || 2. Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial. Diccionario DRAE.