El maldito “don de sospecha”

El maldito “don de sospecha”

    El maldito “don de sospecha”


Texto referencia: 
Éxodo 23.1
No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

El maldito “don de sospecha”

Mientras reflexionaba en nuestro texto en referencia, vino a mi memoria cierta exposición bíblica que recibí hace más o menos 20años. Debo aclarar que aunque hoy no me identifico con el grueso de la doctrina de aquel expositor, quien  disertaba sobre los dones carismáticos, el titulo de la presente meditación ha sido tomado al pie de la letra de aquella exposición ya que al referirse al “discernimiento” dijo en tono hilarante que algunos no tenían ese don de discernimiento sino “El maldito don de sospecha” pues hacían conjeturas y llegaban a conclusiones basados en “presunciones espirituales”. Por supuesto esta era un eufemismo [1] para decir aquello que me propongo (como es mi costumbre) expresar de una manera coloquial: Mentiras, embustes y/o chismes.

Solemos cuidarnos de no incurrir en “pecados groseros” , es decir, aquellos que son vulgarmente evidentes al ser cotejados con la ley moral de Dios; tales como “No cometerás adulterio”, “no mataras” etc. Pero somos dados a infringir aquellos que no por ser menos evidentes son igual o mayormente reprobables; ese es el caso del noveno mandamiento:

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
Éxodo 20.16   

Al comentar este mandamiento dice Brian H Edwards “Unas pocas palabras pueden destruir un corazón, un hogar, un negocio o una reputación. Puede que la pluma sea más poderosa que la espada, pero la lengua es más fuerte que las dos”. Los niños temen más las agresiones físicas que las morales, pero todo adulto sabe que éstas últimas pueden ser mucho más graves que las otras. En el siglo V, Agustín de Hipona sabiamente comentó que ningún médico podía curar las heridas que inflige la lengua. Las palabras crueles pueden matar”. [2]
Y no solo las crueles están contempladas en este mandamiento que condena la lengua impía; sino que en su prohibición incluye cosas tales como ir “contra la verdad y buen nombre del prójimo, especialmente delante de los tribunales públicos… sobornar testigos y a sabiendas comparecer y defender una mala causa, desafiando y subyugando la verdad… las quejas a otros… hablar la verdad fuera de tiempo o maliciosamente para lograra un fin perverso… calumniar…circular malos rumores etc. [3].

1. Las Mentiras en Internet.
El maldito “don de sospecha”


En los últimos meses se ha puesto de moda en los medios de comunicación masiva, especialmente en la internet; que muchos, algunos bajo seudónimo (lo que es peor), en aras de “defender la sana doctrina” lancen toda clase de improperios, epítetos incendiarios e incluso blasfemias contra aquellos que son considerados “maestros de la mentira” e incluyen “supuestos pecados” contra la moral; y digo supuestos porque en muchos casos tal perversa información proviene de fuentes encubiertas en el anonimato y sin ningún tipo de verificación en cuanto a su veracidad. Dicen  por ejemplo: Que este roba los diezmos, que aquel duerme con la vocalista de la Alabanza, que aquel otro le roba al fisco, en fin; una sarta de denuncias poca o nada bíblicas, mucho menos tratándose de un anciano de la Iglesia. Si las intenciones de quienes hacen esto fueran buenas se ceñirían al modelo bíblico:

Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
1ª Timoteo 5.19 


Pero es obvio que la mayoría de los casos hay, (aunque de buenas intenciones), violaciones a los mandamientos de Dios. En todo caso: PECADO.

El maldito “don de sospecha”


Lo grave de estos denunciantes, que yo llamaria  "piratas de la calumnia" con “el maldito don de sospecha” es que sospechan de todo y con cierta nostalgia apologista ya Luterana, ya Calvinista, (claro está, sin el celo santo y la ciencia bíblica apropiada) y con su “don de sospecha” más que conocimiento apropiado embisten a la topa tolondra y sus elucubraciones (pues eso son) más que venir a edificar a cuerpo de Cristo, lo confunden, pues sus tales “meditaciones” son solo vulgares chismes que han oído a otros, rumores sin cotejar, sin comprobar no propios de hombres verdaderamente piadosos Personalizan de tal manera, que en vez de buscar herir las herejías (que algunas veces son presuntas y otras ciertas) terminan buscando “escarnecer” a aquel que han constituido su “objetivo militar” olvidando que aunque fuesen verdaderamente impíos, como lo suponen, aun son “imagen de Dios” como todo hombre lo es, si bien distorsionada por el pecado siempre susceptible de ser restaurada por la gracia de Dios.  Muertos espiritualmente quizas, pero vivos y por tanto con esperanza de ser rescatados por Cristo.

Judas 17-20
Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe,
orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios,
esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos.
A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor,
aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne

Aun la peor de nuestras críticas debe ir inmersa en el amor de Cristo, y eso cuando tal crítica obedece a la verdad. Esperando la misericordia de Dios, pues humanamente hablando no somos mejores que los demás [4] ¿Pero cuando está basada en supuestos como debería ser? Bueno en palabras de Pablo: “ni aun se nombre entre vosotros[5] Muchos dudan frente a la verdad y hemos de procurar convencerlos, otros necesitan ser llevados al arrepentimiento para que sean salvos y en el peor de los casos, considerando que tenemos pruebas de sus pecados, y ante su negativa a cambiar, aun en este extremo “trátelos con misericordia, pero con cautela… estén alerta no sea que el pecado (de ellos) los atrape” [6]

Las ropas son la ilustración de su pecado; hemos de aborrecer sus maldades. Y si se vinieran, como algunos lo hacen, lanza en ristre, debido, eso sí, a nuestra honesta y licita defensa de la fe y no a embustes fruto de malas sospechas (léase por favor 1ª Timoteo 6.3-4), Aun que fuesen nuestros peores enemigos hemos de amarlos.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,
y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen,
 y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,
que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y que hace llover sobre justos e injustos 
Mateo 5.42-45

 

2. ¿Y que de la restitución?
El maldito “don de sospecha”
Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra Jehová, y negare a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robare o calumniare a su prójimo, o habiendo hallado lo perdido después lo negare, y jurare en falso; en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre, entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación.
Levítico 6.1-5 


El maldito “don de sospecha
Hace poco en un canal de Televisión, más específicamente en un noticiero de mi país, se hacia una nota aclaratoria: Por error en una noticia habían mencionado a una compañía en un proceso delictivo incluyendo imágenes de su gerente. Ahora estaban tratando de enmendar, loable labor. Lo mínimo que podían y debían hacer. Pero la pregunta es ¿Hasta dónde se puede reparar el daño causado? Como diría mi madre. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Una cosa es combatir denunciando la Herejía, la cual se puede corroborar, si es cierta, oyendo los mensajes de aquellos. Y otra cosa es hacerles “mala sangre” a la “luz” de verdades no confirmadas de tal manera que poco falta para que los fanáticos fariseos contemporáneos los lapiden. Una cosa es un cristianismo bíblico siempre en reforma y otra muy diferente un cristianismo fundamentalista [7] y paranoico.

Quizás usted, querido(a) lector(a) puede pensar que estoy exagerando. Puedo dar la impresión de estar defendiendo ciertas causas anti bíblicas. Alguien dijo Dios aborrece al pecado y también al pecador (no arrepentido) y estoy totalmente de acuerdo. Pero es que El es precisamente Dios, sin pecado, digno y suprema autoridad. Y todos pecamos; seria bueno que leyese Romanos 2.

Pongámoslo de esta forma ¿A quién aborrecerá más el Señor al hereje o al mentiroso?

Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
Proverbios 6.16-19 

Notemos el énfasis del proverbio. Lengua mentirosa, Testigo falso.En lagunos como dice el apostol su pecado es "manifiesto" pero de otros muchos, estoy seguro,  dudan sin razón  (es plausible pensarlo) o más bien  porque les temen, envidian, no se ajustan a sus estrechos criterios, o sencillamente por la excelencia de obras de estos:

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 4.4 



        3.   Juzguemos según Verdad.


Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.
Zacarías 8.16-17


No nos engañemos queridos hermanos somos susceptibles de juzgar a la ligera. Somos demasiado apasionados aun. Mucho del “Pedro” recién convertido ilustra nuestro celo.

El maldito “don de sospecha
Hablar Verdad no es repetir fuera de todo contexto las fervientes palabras de los reformadores cual político lanzando arengas en busca de votantes. Hablar verdad ha de proceder de un juicio apropiado, conducente a la paz. Mucho de lo que hoy estamos considerando defensa justa de la Escritura, Predicación del genuino evangelio, o apología de la gracia es fruto de “malos pensamientos” contra nuestro prójimo, contra nuestro hermano. Sin siquiera darle la oportunidad de un juicio justo. ¿No fue esto lo que circunstancial y sustancialmente llevo al asesinato del Mesías?

Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte 
Mateo 26.59 

El maldito
No todos los que crecen en número de miembros propenden por mega iglesias, No todos los que prosperan materialmente se lo deben necesariamente al “evangelio de la prosperidad” No en toda provincia del reino que se ora por sanidad se arrogan poderes solo propios del maravilloso Espíritu Santo para esta dispensación. Ni todos los que en sus liturgias no se limitan a Himnos o Salmos de manera excluyente sino que a aquellos le suman canticos espirituales están motivados por el desorden y propenden por la irreverencia al Supremo, Majestuoso y Soberano Dios. Pensar así es tener una mente estrecha, una medida en la que solo importo “yo”.
Por favor abandonemos ese maldito espíritu de sospecha y no olvidemos que Dios no pasará por inocente al pecador:


5El testigo falso no quedará sin castigo,Y el que habla mentiras no escapará.
Proverbios 19.5

Finalmente estamos obligados, por nuestro bien, a no olvidar que de todos (pues prójimo es cualquiera que está en necesidad) somos deudores. Y que cumplir la ley va más allá de no transgredirla. Amar es su resumen y esto según el divino maestro incluye no levantar falso testimonio contra nadie.


No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 
Mateo 13.8-10



Pastor Manuel Cendales S. 
palabraprofetica@hotmail.comEl maldito “don de sospecha”



[1] Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante Diccionario DRAE.
[2] Los Diez Mandamientos para Hoy. Pág. 304. Editorial Peregrino.
[3] Léase el Catecismo Mayor de Westminster pregunta 145.
[4] Romanos 3.9
[5] Efesios 5.3-4
[6] Simon J Kistemaker 1y2 Pedro Judas .Pág. 466.Libros Desafio.
[7] fundamentalismo. m. Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza mediante la aplicación estricta de la ley a la vida social. || 2. Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial. Diccionario DRAE.