“Vale la pena”


Vale la pena
“Vale la pena”
Mateo 13.33

Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Vale la pena
Esta es una de las Parábolas del Reino expuestas por El Señor Jesús y que innegablemente contiene una altísima dosis escatológica [1] al referirse no sólo a esta, sino a las parábolas de Mateo 13, el Dr. Samuel Waldron Afirma: “El tema de las parábolas de Mateo 13 es indisputable. Es claramente el Reino de Dios, e incluso más claramente la Venida del Reino[2] Ahora bien, quisiera que tratáramos de hallar el sentido, contenido y significado de cada parte que compone esta figura literaria, sin perder de vista que lo que debe prevalecer es aquello que al aplicar la moraleja que toda parábola contiene, no se aleje del verdadero significado que Cristo, Nuestro Dios y Salvador mismo quiso darle.

No hay duda; al menos para los eruditos más ortodoxos es:

Que El Reino Viene en dos Fases:

Vale la pena
Una primera en humillación, pequeñez o aparente insignificancia, pues si leemos su “parábola hermana” la de “la semilla de mostaza” que precede a ésta [3], confirmaremos tal sentido. Juntas al referirse al establecimiento de Reino de Dios hablan de pequeños comienzos, menospreciables a los ojos de una humanidad caída, en depravación total. No debiéramos extrañarnos, pues ésa es la economía del Dios Trino en sus propósitos más levados; sólo a fin de corroborar esto recordemos de dónde procedió Israel, sino de un desconocido pastor de ovejas como lo fue Jacob, y de dónde igualmente el Reinado más descollante del pueblo hebreo personificado en David. Vienen además a mi memoria aquellas Palabras del Señor dadas al pueblo en tiempos de la reedificación (cuando volvieron del cautiverio de 70 años) y eran hostigados por los enemigos de la  Obra de Dios:

Zacarías 4.10
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.

Pero para no extendernos en este punto, fijémonos atentamente en esta misma economía usada por Dios, no sólo en la Redención en general, sino en particular en la Divina- Humana persona de su Hijo:

Isaias 53.1-3
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ésa primera fase es, repito, nimia [4] a los ojos del incrédulo, pero siempre anuncia que a pesar de la pequeñez de tal comienzo la segunda fase, la final y definitiva será GLORIOSA; es decir, a pesar de tal comienzo hay “...un proceso de crecimiento asombroso que ocupa el periodo entre el pequeño comienzo y la Gran Consumación” [5]

¿No es verdad que el ignorar esta economía conlleva generalmente a la desesperanza? A pesar de que sabemos que “andamos por fe, no por vista” [6]


El Evangelio de Jesucristo

Vale la pena
Ahora, tal como lo afirma William Hendriksen al comparar la Parábola de “La semilla de mostaza” con la de la “levadura” las dos para parábolas “…son un par, la primera se refiere al crecimiento exterior del Reino y la segunda al crecimiento interior”[7], pero tanto la semilla de mostaza como la levadura representan el “EVANGELIO DE EL REINO”, siendo Cristo el núcleo, razón, consumador y proclamador del mismo.

La Iglesia y su labor

Vale la pena
Sin forzar la figura literaria (la parábola) podríamos asumir que la mujer es un símbolo de la Iglesia y su tarea aplicar la levadura. Siendo que nuestra tarea es “poner esa bendita levadura” en este mundo pecador; proclamarlo a los cuatro vientos deseando que penetre hasta los tuétanos y el espíritu de quienes escuchan, no deja de ser un motivo de regocijo y GLORIOSA ESPERANZA conocer esta maravillosa economía de Dios; el poner la levadura, esparcir la semilla de mostaza demanda sin duda un arduo trabajo generalmente por un poco de tiempo, a veces por muchísimo tiempo tal que supera la vida terrenal de un individuo, no vemos que ocurra nada. Largos periodos de la Historia Sagrada, así como de estos “postreros días” [8] han pasado de tal manera que pareciera que la Iglesia está muerta, pocos son aquellos Gloriosos periodos de la historia donde los avivamientos genuinamente de Dios nos recuerdan que “La obra empezada será culminada” que venimos de menos a más. Que Maravilloso es recordar lo dicho por el Salmista:

Salmo 126.5-6
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas
.

Aunque desde el sacrificio de Cristo a hoy, millones y millones de gentes han sido alcanzadas, leudadas por la Gracia Salvífica de “NUESTRO EVANGELIO” [9], aún llevamos la semilla en medio de GRAN TRIBULACION, aunque es el siglo de la Iglesia, El milenio de Cristo, las lágrimas nos son pan del día, es ahora cuando cobra mayor sentido lo dicho por el apóstol Pablo:

Romanos 8.35-36
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.

Vale la pena
Escuche cierta historia sobre un niño que al tiempo de la marea baja, cuando millares de caracoles de mar quedan a merced de los depredadores y cazadores furtivos, tomaba uno por uno lanzándolo al mar, corría cuanto podía, siendo nimia su tarea y sin embargo no cejaba en su intento de salvar cuantas pudiera; hallándose en tan quijotesco menester se le acercó un caballero y le dijo –son millares hijo, ¿crees que vale la pena semejante esfuerzo?- El niño mostrándole el caracol que tenía en la mano le dijo: para este valió la pena.

Por momentos y debido a esta misteriosa, tierna y aparentemente frustrante economía de Dios expresada en la “Parábola de la Levadura”, podemos tener la impresión de que nuestros esfuerzos son infructuosos, como dije, muchas veces pasan generaciones enteras sin ver ni percibir siquiera que “LA LEVADURA DEL REINO” está fermentando, tal y como lo revela el Divino Salvador, la masa. El mundo a pesar de su iniquidad fue amado por Dios [10] y hay un remanente plurinacional que día a día es regenerado por la gracia de Cristo; si bien el mundo en su totalidad no será salvo, si está siendo leudado, no dejándolo sin testimonio [11].

Hemos de mirar la obra como El Señor de la obra dijo que deberíamos verla, en continua actividad, en expansión, en desarrollo, HACIA LA META; la iglesia no está en crisis, si bien a los hombres, mujeres, jóvenes y niños de fe por momentos nos parece, debido al pecado remanente, todo lo contrario; entre más oscuro parece el panorama, debiera ser, que en cambio de enceguecernos, la Luz fuera más evidente.
Tal vez se haya hecho Usted la pregunta, al menos una vez, si el trabajo en el Señor ¿VALE LA PENA? Permítame decírselo a voz en cuello ¡VALE LA PENA SERVIR AL SEÑOR!


Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.comVale la pena



[1] La Escatología :El estudio de cosas que se relacionan con los tiempos del fin. Que se relaciona a los eventos finales de la historia de la humanidad.
[2] El Fin de los Tiempos .Publicaciones Faro de Gracia
[3] Versos 31 y 32
[4 ] Adj. Dicho generalmente de algo no material: Insignificante, sin importancia Diccionario DRAE.
[5] Samuel Waldron El Fin de los Tiempos .Publicaciones Faro de Gracia pág. 86.
[6 ]2ª Corintios 5.7
{7 ] El Evangelio según San Mateo. William Hendriksen. Libros Desafio.
[8 ] Periodo de tiempo que cubre desde la primera venida del señor hasta su Segunda única y final.
[9 ]2ª Cor. 4.3/1ª Tes. 1.5/2ª Tes. 2.14
[10] Juan 3.16
[11 ]Hechos 14.17