¡Por un simple deseo!

Pr Manuel Cendales S. 


¡Por un simple deseo!

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Nuestro texto Referencia 
Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron; Más envió mortandad sobre ellos.    Salmo 106.14-15
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Mientras discurría en mi devocional pastoral el tema de los deseos y la importancia de estos a nivel personal, conyugal, familiar y ministerial pude ver la naturaleza y trascendencia de los mismos en la vida humana y lo determinantes que suelen ser, para bien o para mal, en nuestra vida y relación con Dios.

El hombre como imagen y semejanza de Dios fue dotado, si bien de manera limitada, de algunos de los atributos de Dios. Así por ejemplo en lo que atañe a ser “persona” como Dios es persona, el poseer poder intelectual, afectos naturales y voluntad. Los deseos son “movimientos afectivos hacia algo que se apetece”[1] Sin embargo no podemos olvidar que, como los ángeles, el ser humano fue hecho una criatura moralmente responsable. Y esta moralidad tiene como agencia la conciencia donde la ley de Dios está escrita a fin de que sea cual sea su deseo, lo coteje y gobierne para que la satisfacción de los mismos no vaya en contravía de la santa, justa y buena voluntad de Dios. Esto nos lleva a la claridad que si bien muchos deseos son intrínsecamente buenos, no siempre satisfacerlos es conforme a la voluntad buena , agradable y perfecta del Señor.

El deseo per sé por tanto es bueno y fue dado a fin de que el hombre sea enteramente feliz en su Creador el cual ha de ser el objeto supremo de sus deseos:


 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Salmo 84.2
                                                                                                         


En hebreo la palabra es avá, o kasáf; y en el griego apisuméo y juntas quieren decir: Codiciar, incitar, querer con vehemencia, anhelar, ansiar. La Palabra puede ser usada tanto en el sentido bueno como malo[2].

 1. Los deseos y la caída.                                                                                                           
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.  Génesis 3.6

Para ilustrar permita presentar de un manera sencilla y sin pretensiones de hacer de ésta dogma, el rol de los deseos en la caída: La Biblia nos enseña que el hombre fue originalmente creado en libertad moral. El hombre pecó, y es particularmente importante en la presente reflexión que notemos que ante la tentación presentada por la serpiente (Satanás) a la mujer, ésta recibe información suficiente para que su capacidad intelectual la comprenda, su conciencia valore y sus afectos, bajo gobierno santo impulsen su voluntad ¿Es malo desear comer en sí mismo? ¡No!, Dios nos regalo tan deleitosa necesidad para satisfacerla, pero la agencia moral de Adán y Eva no hay duda les informaba, como bombillo y sirena de ambulancia, que Dios lo había prohibido clara, literal y tácitamente. Y vieron (porque juntos comieron) Adán y Eva que el árbol era codiciable (kjamád, deleitarse, deseable) y dieron rienda suelta a su deseo. Y la satisfacción de un “pequeño capricho” termino en la maldición de la raza humana, su destitución de la Gloria de Dios, su condenación eterna y la lamentable condición de impiedad, oscuridad y muerte.

2. Los deseos y nuestra religión                                                                                                             
Nuestro texto en referencia habla de la actitud asumida por Israel (el pueblo elegido) durante su peregrinar en el desierto luego de ser liberado con portentos y señales de la Gloriosa mano de Dios. El contexto histórico nos dice que a poco de salir de Egipto y sostenidos por la Graciosa y providencial misericordia de Jehová, recibiendo como alimento un fruto celestial, glorioso, el “maná" Deseosos de comer aquellas viandas a las que se habían acostumbrado bajo su esclavitud, murmuraron contra Dios, todo porque deseaban comer, saciar su deseo gustativo con aquello que habían dejado atrás sin ningún tipo de distinción o condición moral. leamos: 


Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.  Números 11.5-6


Desear puerros, cebollas u otros platos apetitosos no tienen nada de malo en principio, pero estaban despreciando la Libertad que Dios les había regalado (tipo de la Salvación e Cristo), preferirían volver a la cautividad de Egipto, (tipo de la vida impía y bajo el cautiverio del pecado) con tal de satisfacer su pueril deseo. Ignoraron voluntariamente que agradaba o desagradaba a Dios. No despreciaron el maná; despreciaron a Dios mismo.                                                                                                             
Fue Pablo, quien al referirse a la comida dijo “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”[3] Recordemos porque cambió Esaú su primogenitura ¿no fue por un plato de lentejas?[4] Un sencillo deseo satisfecho y la ruina total. Luego rogó a Dios que se la devolviera, pero esto, ni para Dios ya era posible, pués no solo había dicho a Isaac que su voluntad era que el mayor –Esaú- , sirviera al menor- Jacob- y lo cual negaría la fidelidad de Dios a su Palabra y decreto (Léase Romanos 9)   sino que  ahora le pertenecía a Jacob;  a quien Dios siempre quiso otorgársela.

Los evolucionistas contemporáneos, incluyendo los que se hacen llamar “cristianos” asumen tacita o implícitamente que el hombre es un animal evolucionado y no cabe duda que dentro de su necia lógica hay que abonarles cierto grado de científica observación dada la conducta inmoral y réproba de los hombres impíos, pero tal observación es de vieja data y debidamente referenciada por el apóstol Judas con el epíteto de “animales irracionales”[5].

Pero respecto vosotros, los creyentes, de los que no es presumir, quieren hacer la voluntad de Dios deben traer a memoria todos aquellos ejemplos bíblicos de hombres piadosos que tuvieron que sufrir el castigo divino debido a su incontinencia moral, tales como el Rey David quien dio rienda suelta a su deseo por la mujer del prójimo llegando incluso al homicidio del marido de la tal[6].

Y qué decir de Sansón uno de los más tristemente celebres Jueces[7], quien trato con la unción de manera caprichosa pensando que podía alternar sus malvados deseos con los de Dios. Jonás fue otro que quiso imponer su deseo al de Dios. Y nos faltaría espacio para hablar de los muchos que teniendo deseos que parecían buenos eran contrarios al deseo del Señor como el caso de Pedro quien quiso impedir que Cristo fuera a la cruz, o Pablo que en varios ocasiones menciona querer ir a bendecir a la Iglesia local y el Espíritu Santo se lo impidió lo que aceptó gozosamente tal vez recordando lo dicho por el mismísimo Divino Salvador al ser interrogado por sus discípulos respecto de su deseo de comer no saciado por largo tiempo debido a su labor ministerial a lo que respondió majestuosa,sabia y mansamente:                                                                               


Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega?   Juan 4.34-35

Es decir los deseos, que son afectos en acción, han de someterse a la voluntad de Dios. Solo reflexione cual era el deseo de Cristo en el monte Getsemaní, sin embargo declinó para que se hiciese la voluntad del Divino Padre.
                                                                                                             


Si los deseos, como ya lo dijimos, son movimientos afectivos hacia algo que se apetece, es decir, en últimas, manifestaciones de las emociones. Y según el teólogo reformado Jonathan Edwards La verdadera religión consiste principalmente de emociones santas Dejemos que él nos explique ¿Que son las emociones o afectos?     

“las emociones son las actuaciones enérgicas e intensas de las inclinaciones y la voluntad del alma. Dios ha dado al alma humana dos capacidades centrales. La primera es el entendimiento a través del cual examinamos y juzgamos las cosas. La segunda capacidad nos permite observar las cosas, no como espectadores indiferentes, sino como quienes, agradados o no agradados, gustando o no gustando, las aprobamos o rechazamos. A veces llamamos a esta capacidad inclinación. En su relación a nuestras decisiones, solemos llamarlas la voluntad…" … Hay dos maneras en las cuales los seres humanos respondemos con nuestras voluntades: 
                                                                          
 a) Podemos acercarnos a las cosas que vemos, gustando de ellas y aprobándolas.                                                      
b) Podemos alejarnos de las cosas que vemos, y rechazarlas.”[8]


Quisiera que note que Edwards dice podemos.


3.La batalla de los deseos.    

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.   Gálatas 5.16-17 


Pablo es consciente de la lucha entre su vieja y la nueva naturaleza, entre aquellos deseos que aunque loables y que procuran bienestar son pecaminosos y los que verdaderamente agradan al Padre y que suelen ser incluso contrarios a nuestros intereses, pero apropiados para Dios y su Eterno decreto. Por tanto para su Gloria.

Para tratar de ser puntuales en cuanto a esta última porción Bíblica citaremos el cometario a los Gálatas de Henry T. Mahan:  


[ “La carne” es la corrupción de la naturaleza que todavía está presente en todo creyente.”El Espíritu” (con minúscula en la versión utilizada por el autor; N. del E.) es el principio interno de la gracia y vida divina que nace en nosotros por El Espíritu de Dios. Son tan contrarios u opuestos como la luz y las tinieblas. ¡Son enemigos! Uno trata de herir o destruir al otro “para que no hagáis lo que quisiereis”][9]
                                                                                                             
Noten que la clave de esta batalla, la victoria segura y garantizada esta en no satisfacer, no solo aquellos que en sí mismos son inmorales como el adulterio, el homicidio, la ira, la envidia; sino incluso aquellos que siendo buenos por naturaleza, no condenables sino que como dice Scougal [10] “son instancias de la sabiduría del Creador que nos fueron dadas para adornarnos como criaturas” no se dirijan al Deleite en Dios sino a cualquier otro objeto idolátrico.                                                                                   
 ¿Cómo empezó todo este caos y oscuridad humana? ¡Por un simple deseo! Un sencillo capricho satisfecho. Solo que lejano a la Protección y Bendición de Dios. 



4. “Al enfermo lo que pida”.
                                                              

Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios en la soledad. Y Él les dio lo que pidieron; Más envió mortandad sobre ellos.  Salmo 106.14-15
                                                                                                             
Volviendo a nuestro texto referencia Israel enfermo de glotonería lujuriosa. No pide, exige a Dios carne y para que se cumpla el dicho popular “al enfermo lo que pida” …“ËL les dió lo que pidieron” Suele dar Dios gusto a justos e injustos. No en pocas ocasiones Dios complace al hombre a fin de probarle que los caminos que ellos consideraban derechos, son caminos de muerte. Viene a mi memoria la solicitud hecha por Israel al Señor en cuanto al deseo de tener un Rey humano, Su divina respuesta fue Saúl y trajo consigo mortandad y destrucción. No siempre el deseo satisfecho implica bendición.
                                                                                                             
Finalmente, y no por haber agotado el tema, al comenzar dije que es necesario que notemos cual relevantes son nuestros deseos y el complacerlos o no marcara el rutero de nuestra intima, grata, y gloriosa comunión con El Bendito Salvador. Pablo dice a los Efesios que anden en el amor de Dios… Que comprueben lo que es agradable al Señor … Que no anden en la ebriedad sino llenos del Espíritu Santo[11] de tal manera que podamos decir junto con el Salmista:                                                                                                                                                                                            

                                                                                                                                                                                                                                                          
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
 Y fuera de ti nada deseo en la tierra.   Salmo 73.25 
                                                             
Pr. Manuel Cendales S. 
palabraprofetica@hotmail.com

                                                                                                             
1 Diccionario DRAE. 
2 El Creyente y la ley moral de Dios. Tom Montgomery. Pág. 109.Publicaciones Faro de Gracia.
3 1a Corintios 10.23 
4 Génesis 25.29-34 
5 Judas 10
6 2ª Samuel cap. 11-12. 
7 Jueces Cap´13-16 
8 Los Afectos Religiosos. Jonathan Edwards. Pág. 7. Publicaciones Faro de Gracia.
9 Comentario Breve a las epístolas. Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses. Editorial Peregrino. 
10 La vida de Dios en el alma del hombre. Pág. 44. Editorial Grand Radpis de Michigan. 
11 Efesios 5