La Reforma es de Corazón



“La Reforma es de Corazón”
Deuteronomio 10.16

Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.




Años atrás, mi esposa fue invitada por una antigua amiga a un grupo de oración en su casa y el tema de reflexión bíblica giró alrededor de acercarse a Dios confiadamente. Los argumentos teológicos sobreabundaron, había en el ambiente una evidencia general que el conocimiento bíblico (intelectualmente hablando) era alto. Era un grupo de personas “preparadas”. De repente una mujer con rostro angustiado emergió en medio de tal erudición y dijo:
- “Quiero que me perdonen, sé tan poco de la Biblia, yo me siento tan indigna de acercarme a Dios… que difícilmente puedo siquiera hablarle...”-
Inmediatamente una andanada de razones teológicas pulularon en reproche mezclado con ánimo propendiendo por que aquella dama asumiera otra actitud. Avergonzada, bajo el rostro y comenzó a llorar. Tal imagen  me conmovió de tal manera que poniéndome de pie les dije a los asistentes: “Creo, con mucha tristeza que la única persona que tiene la actitud correcta y apropiada para acercarse Al Divino Salvador de entre nosotros es  esta humilde dama

No hay ninguna duda que La Reforma del Siglo XVI, -[que no ha sido la única en la Historia de la Iglesia ya que la historia sagrada nos muestra varias en el Antiguo Testamento tales como las del tiempo del rey Josías (648-609 a C.)[1], Solo como ejemplo]-, si bien tuvo incidencias a todo nivel, en el arte, la música, la política, la religión no tuvo como punto de partida el intelecto de los reformadores sino el corazón.

El texto en referencia está enmarcado en el contexto del viejo pacto, el pentateuco, y promulgación de la ley moral de Dios. Para entonces la circuncisión física era la señal del pacto entonces vigente (Pacto de obras) así que aquellos varones se acogían al pacto debían circuncidarse físicamente y de la misma manera todos sus hijos varones. Era imperativo. Sin embargo quisiera mostrarles que este era solo el aspecto externo del mandamiento.

Uno de mis maestros en la “Medula Teológica” [2] El Pastor Oscar Arocha, en uno de sus sermones del “día de reposo” dice que La Ley de Dios presenta dos aspectos: La ley en su dimensión Interna: Moral y cuya obediencia proviene del Amor y la ley en su dimensión Externa: Ceremonial. Que es la expresión de ese Amor.

La anécdota que mencioné como introducción a esta reflexión; tal “erudita pretensión” de la mayoría de los asistentes a la reunión de oración trajo a mi memoria las oraciones de “El Fariseo y el Publicano”

Lucas 18.10-11
Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano…



Notemos que el Fariseo (como todos los que se preciaban de serlo) mostraba cierto grado de conocimiento de la ley y no hay duda que se esforzaba, esta casta farisea, hasta el extremo del aspecto ceremonial, externo de la ley; Pero su corazón no había sido circuncidado. A ello creo se refirió Jesús cuando dijo a estos:



Mateo 15.7-8
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.

Por contraste (un estilo de enseñanza abundante en la economía Divina) el Publicano, en mi opinión asumió la posición de aquella contristada dama de mi anécdota:

Lucas 18.13-14 
Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Es seguro o si prefiere altísimamente probable que el publicano tuviese un grado semejante de conocimiento de las Escrituras cercano al del Fariseo ya que los Publicanos (si bien eran cobradores de impuestos para el fisco Romano, muchos eran Judíos y por tanto conocedores en buena medida de la Ley de Dios) Pero tal conocimiento (grande o pequeño) solo producía en él una profunda convicción de pecado, tristeza para arrepentimiento:

2ª Corintios 7.10
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Esta era una de las razones por las que Pablo, quien se presentaba así mismo como el mayor de los pecadores [3] increpaba [4] a los Corintios, era una Iglesia llena de dones [5] y aparentemente erudita, pero supremamente pretenciosa, orgullosa, altiva de corazón. Creía saber y quizás intelectualmente algo había alcanzado pero su Ortopraxia [6] (practica piadosa) era poca, escasa, falta de peso. El orgullo de los Corintios les llevó e andar en divisiones:

1ª Corintios 1.11 
Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloe, que hay entre vosotros contiendas.

Pleitos judiciales, que bien podrían haber solucionado de corazón a corazón y como hermanos en la FE.

1ª Corintios 6.6
Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?

El “orgullo espiritual” paseándose cual bufón que alardea de sus cachivaches.

1ª Corintios 5.6
No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

El contexto es esta última cita: se gloriaban de lo que pretendían saber; pero la inmoralidad sexual aun innombrable entre los gentiles carcomía la Iglesia. Ley externa, ceremonial, “cascarón cognoscitivo” vacuo [7] de Ley interna, moral. Si como dice Arocha, el sentido interno de la ley nace del amor no fingido y su sentido externo ceremonial es la expresión de ese amor aquí nos hallamos frente a un “cascarón” y nada más.

Volviendo al tema de la reforma, los iluminados reformadores a su turno han sido, no meros circuncidares de lo externo y ceremonial, lejos de ser una especie de “aristocracia espiritual”, sino verdaderos pecadores arrepentidos que circuncidaron su corazón y eso desearon del corazón de la Iglesia de Cristo. No fueron meros brillantes escritores con el deseo de ser populares y que la historia les pagara con gloria de hombres por su piadosa vida interna. Nunca desearon ver una revolución cultural, aunque la alcanzaron. Sus oraciones no las hacían, como acertadamente lo indica el Dr. Martín Lloyd Jones[8], para que las imprimieran las posteriores generaciones y se ufanaran de la hermosura de las mismas y pretendiesen emularnos en lo meramente estético (forma). Enmarcándolas quizá como cuadros de oficina.

Deuteronomio 10.16
Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.

Volviendo a nuestro versículo referencia; repito,si  fue dado en el ambiente del “Viejo Pacto” para alumbrar una y otra vez el entendimiento de Israel.Cuanto más hoy, somos el Israel espiritrual ,Dios no se complace meramente en los ritos o ceremonias o liturgias como algunos parecen entender. La esencia de la ley de Dios es eterna, es decir su aspecto interno y moral y la forma o aspecto ceremonial es diferente del antiguo al Nuevo testamento. Solo para ejemplo El Sacerdocio sigue vigente solo que su forma ya no es la Levítica o Aarónica; ahora es espiritual y Cristo nuestro sumo sacerdote.


Iglesia, la erudición que no circuncida el corazón es conocimiento fatuo. Saber que Dios es Dios no salva, pues los demonios lo saben y tiemblan. Que Dios nos ayude a no ufanarnos, no somos “cabezones” [9] como algunos pretender hacernos ver, que solo nos llenamos de información. Entendemos, creemos y estamos persuadidos [10] que la Teología es Conocer a Dios y conociéndolo ser conscientes de nuestra paupérrima condición y la necesidad de la Cruz de Cristo y de su Graciosa Misericordia que es para siempre.

Terminemos con las inspiradas palabras del apóstol Pablo:

Romanos 2:28-29
Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Pr. Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.com



[1]  2a Reyes Cap.22
[2]
  Programa de Estudios Teológicos impartidas por los hermanos Jeff Smith, Robert González, Greg NIchols, Samuel Waldron, Richard Barcelos y Oscar Arocha y Francisco Orozco, Profesores que poseen maestrías y doctorados en Teología y una experiencia de más de diez años como pastores e instructores bíblicos. El grado académico es a nivel de licenciatura Universitaria.
[3] 1ª Cor. 15.9/ 1Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero 1ª Tim. 1.15
[4]
1ª Corintios 4.21
[5]
1ª Cor. 1.7
[6]
Véase la enseñanza del Dr. Richard L. Pratt Jr. “Construyendo su Teología”
[7] vacuo, cua. (Del lat. vacŭus). adj. Vacío, falto de contenido. || Diccionario DRAE.
[8] Léase el tomo 2 del Sermón del Monte y el capítulo II “Como Orar” Editorial: EL Estandarte de la Verdad
[9] Epíteto agresivo lanzado contra los que amamos la sana Teología de parte de quienes creen que la Teología divide, y que el prepararse en tal conocimiento es innecesario con la falsa intuición de que el Espíritu por medios extra naturales y ajenos a la reflexión Bíblica transmite al creyente todos los conocimientos que requiere para vivir piadosamente.
[10] 2ª Tim. 3.14

“Vale la pena”


Vale la pena
“Vale la pena”
Mateo 13.33

Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Vale la pena
Esta es una de las Parábolas del Reino expuestas por El Señor Jesús y que innegablemente contiene una altísima dosis escatológica [1] al referirse no sólo a esta, sino a las parábolas de Mateo 13, el Dr. Samuel Waldron Afirma: “El tema de las parábolas de Mateo 13 es indisputable. Es claramente el Reino de Dios, e incluso más claramente la Venida del Reino[2] Ahora bien, quisiera que tratáramos de hallar el sentido, contenido y significado de cada parte que compone esta figura literaria, sin perder de vista que lo que debe prevalecer es aquello que al aplicar la moraleja que toda parábola contiene, no se aleje del verdadero significado que Cristo, Nuestro Dios y Salvador mismo quiso darle.

No hay duda; al menos para los eruditos más ortodoxos es:

Que El Reino Viene en dos Fases:

Vale la pena
Una primera en humillación, pequeñez o aparente insignificancia, pues si leemos su “parábola hermana” la de “la semilla de mostaza” que precede a ésta [3], confirmaremos tal sentido. Juntas al referirse al establecimiento de Reino de Dios hablan de pequeños comienzos, menospreciables a los ojos de una humanidad caída, en depravación total. No debiéramos extrañarnos, pues ésa es la economía del Dios Trino en sus propósitos más levados; sólo a fin de corroborar esto recordemos de dónde procedió Israel, sino de un desconocido pastor de ovejas como lo fue Jacob, y de dónde igualmente el Reinado más descollante del pueblo hebreo personificado en David. Vienen además a mi memoria aquellas Palabras del Señor dadas al pueblo en tiempos de la reedificación (cuando volvieron del cautiverio de 70 años) y eran hostigados por los enemigos de la  Obra de Dios:

Zacarías 4.10
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.

Pero para no extendernos en este punto, fijémonos atentamente en esta misma economía usada por Dios, no sólo en la Redención en general, sino en particular en la Divina- Humana persona de su Hijo:

Isaias 53.1-3
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ésa primera fase es, repito, nimia [4] a los ojos del incrédulo, pero siempre anuncia que a pesar de la pequeñez de tal comienzo la segunda fase, la final y definitiva será GLORIOSA; es decir, a pesar de tal comienzo hay “...un proceso de crecimiento asombroso que ocupa el periodo entre el pequeño comienzo y la Gran Consumación” [5]

¿No es verdad que el ignorar esta economía conlleva generalmente a la desesperanza? A pesar de que sabemos que “andamos por fe, no por vista” [6]


El Evangelio de Jesucristo

Vale la pena
Ahora, tal como lo afirma William Hendriksen al comparar la Parábola de “La semilla de mostaza” con la de la “levadura” las dos para parábolas “…son un par, la primera se refiere al crecimiento exterior del Reino y la segunda al crecimiento interior”[7], pero tanto la semilla de mostaza como la levadura representan el “EVANGELIO DE EL REINO”, siendo Cristo el núcleo, razón, consumador y proclamador del mismo.

La Iglesia y su labor

Vale la pena
Sin forzar la figura literaria (la parábola) podríamos asumir que la mujer es un símbolo de la Iglesia y su tarea aplicar la levadura. Siendo que nuestra tarea es “poner esa bendita levadura” en este mundo pecador; proclamarlo a los cuatro vientos deseando que penetre hasta los tuétanos y el espíritu de quienes escuchan, no deja de ser un motivo de regocijo y GLORIOSA ESPERANZA conocer esta maravillosa economía de Dios; el poner la levadura, esparcir la semilla de mostaza demanda sin duda un arduo trabajo generalmente por un poco de tiempo, a veces por muchísimo tiempo tal que supera la vida terrenal de un individuo, no vemos que ocurra nada. Largos periodos de la Historia Sagrada, así como de estos “postreros días” [8] han pasado de tal manera que pareciera que la Iglesia está muerta, pocos son aquellos Gloriosos periodos de la historia donde los avivamientos genuinamente de Dios nos recuerdan que “La obra empezada será culminada” que venimos de menos a más. Que Maravilloso es recordar lo dicho por el Salmista:

Salmo 126.5-6
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas
.

Aunque desde el sacrificio de Cristo a hoy, millones y millones de gentes han sido alcanzadas, leudadas por la Gracia Salvífica de “NUESTRO EVANGELIO” [9], aún llevamos la semilla en medio de GRAN TRIBULACION, aunque es el siglo de la Iglesia, El milenio de Cristo, las lágrimas nos son pan del día, es ahora cuando cobra mayor sentido lo dicho por el apóstol Pablo:

Romanos 8.35-36
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.

Vale la pena
Escuche cierta historia sobre un niño que al tiempo de la marea baja, cuando millares de caracoles de mar quedan a merced de los depredadores y cazadores furtivos, tomaba uno por uno lanzándolo al mar, corría cuanto podía, siendo nimia su tarea y sin embargo no cejaba en su intento de salvar cuantas pudiera; hallándose en tan quijotesco menester se le acercó un caballero y le dijo –son millares hijo, ¿crees que vale la pena semejante esfuerzo?- El niño mostrándole el caracol que tenía en la mano le dijo: para este valió la pena.

Por momentos y debido a esta misteriosa, tierna y aparentemente frustrante economía de Dios expresada en la “Parábola de la Levadura”, podemos tener la impresión de que nuestros esfuerzos son infructuosos, como dije, muchas veces pasan generaciones enteras sin ver ni percibir siquiera que “LA LEVADURA DEL REINO” está fermentando, tal y como lo revela el Divino Salvador, la masa. El mundo a pesar de su iniquidad fue amado por Dios [10] y hay un remanente plurinacional que día a día es regenerado por la gracia de Cristo; si bien el mundo en su totalidad no será salvo, si está siendo leudado, no dejándolo sin testimonio [11].

Hemos de mirar la obra como El Señor de la obra dijo que deberíamos verla, en continua actividad, en expansión, en desarrollo, HACIA LA META; la iglesia no está en crisis, si bien a los hombres, mujeres, jóvenes y niños de fe por momentos nos parece, debido al pecado remanente, todo lo contrario; entre más oscuro parece el panorama, debiera ser, que en cambio de enceguecernos, la Luz fuera más evidente.
Tal vez se haya hecho Usted la pregunta, al menos una vez, si el trabajo en el Señor ¿VALE LA PENA? Permítame decírselo a voz en cuello ¡VALE LA PENA SERVIR AL SEÑOR!


Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.comVale la pena



[1] La Escatología :El estudio de cosas que se relacionan con los tiempos del fin. Que se relaciona a los eventos finales de la historia de la humanidad.
[2] El Fin de los Tiempos .Publicaciones Faro de Gracia
[3] Versos 31 y 32
[4 ] Adj. Dicho generalmente de algo no material: Insignificante, sin importancia Diccionario DRAE.
[5] Samuel Waldron El Fin de los Tiempos .Publicaciones Faro de Gracia pág. 86.
[6 ]2ª Corintios 5.7
{7 ] El Evangelio según San Mateo. William Hendriksen. Libros Desafio.
[8 ] Periodo de tiempo que cubre desde la primera venida del señor hasta su Segunda única y final.
[9 ]2ª Cor. 4.3/1ª Tes. 1.5/2ª Tes. 2.14
[10] Juan 3.16
[11 ]Hechos 14.17

¿Quién es suficiente?



 ¿Quién es suficiente? 

2 Corintios 2.14-17 
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

Introducción:
Hay dos gotas que nublan la mente del pastor y predicador y lo incapacitan para hacer la buena obra a la que Dios le llamó; La primera el orgullo ministerial que le hace creer que ya llegó cuando ni siquiera ha dado el primer paso. Está en tal condición que difícilmente podrá recibir nada a no ser que sea de su “YO” que reina en su corazón. El tal vive bajo su propio engaño. En palabras de Pablo:

Gálatas 6.3-5 
Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
La segunda es omitir, pasar por alto, su ignorancia de Dios y su doctrina y abandonado a su incompetencia terminar por inercia[1] torciendo la Escrituras

2 Pedro 3.15-16
Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.

En el primero de los casos reformar su corazón, familia e iglesia es prácticamente imposible. Ya lo sabe todo, se considera un erudito, ignora que la “Reforma” no es un episodio histórico per sé sino el inicio de un proceso que ha de continuar hasta la consumación de los tiempos, La visible y única segunda venida de Cristo. En el segundo de los casos, el que parece menos grave por cuanto aun pudiera disponer su corazón para inquirir en Dios y su Palabra, reformándose, conformándose a la Verdad que es revelada en las santas Escrituras. Aun así, si persiste; no hay duda que es clara evidencia de que estamos frente a un falso maestro, un falso profeta.
El tema tratar no es entonces si somos o no suficientes pues por mero sentido gramático de nuestro texto referencia (2 Cor 2.14-17) absolutamente no lo somos. EL tema aquí propuesto más bien hace referencia a que “NO TENEMOS DERECHO NI DISCULPAS DE SER INSUFICIENTES".

1. Ministros o administradores

2 Corintios 2.14 
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

a. Nuestro llamamiento.
Arribar al Ministerio para algunos, y esto de fácil comprobación, llegaron a él ordenadamente, otros empujados inapropiadamente y algunos de manera rebelde (por diversas razones) con su comunidad local y el gobierno eclesial bíblico decidieron hacerse así mismos pastores. Pero todos ahora somos pastores y como tal responsables ante Dios.

En cierta ocasión escuche a un Pastor contar, de manera anecdótica, como en su Iglesia cierto joven le repitió una y otra vez durante un par de años que una chica del coro era su esposa. Pasado cierto tiempo se casó. Y al cabo de seis meses durante una crisis matrimonial vino a su pastor y le dijo melancólicamente: esa mujer no era mi esposa, a lo que seguidamente respondió el sabio pastor: Bien has dicho, no era pero ahora lo es.

Espero querido lector que comprenda la responsabilidad inalienable e irrevocable del llamado al Ministerio. Claro, quizás aun este a tiempo de reconocer que no fue Dios quien le llamó y dé un paso al costado. Más si por Gracia es don de Dios a la Iglesia[2] su deber: proseguir la carrera:

Hebreos 10 
Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 
Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma

b. Nuestra persona

2ª Timoteo 2.15 
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.


Procurar viene de la palabra griega σπουδάζω spoudázo que significa usar velocidad, hacer esfuerzo, ser pronto. No fuimos llamados por mera aprobación humana, no vivimos ni predicamos para agradar a los hombres ni a denominación alguna, necesitamos el visto bueno de Dios. ¿En que hemos de serlo? En nuestra piadosa manera de vivir, y una enseñanza vigorosa y nutritivamente bíblica.

c. Nuestra tarea

Esdras 7.9-10 
Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.

La preparación del corazón. Una vez más. Nuestra relación personal con Dios es esencial, fundamental y definitiva en nuestro quehacer ministerial. La comprensión de su doctrina: teología propia, soteriología, eclesiología, etc. con el fin de aplicarla en nosotros primeramente[3] y entonces si ejercer el don del la enseñanza.

2. Nuestra intransigencia

2 Corintios 2. 15. a 
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida.

Con la convicción dogmatica que Dios es intransigente [4] con el pecado. Nuestro mensaje, si es que es verdaderamente evangélico, ha de ser igualmente innegociable. Tal como a pesar de su eterna compasión Cristo no diluyó el Evangelio a favor de ganar al joven rico, lo amó dice la escritura, pero con un justo amor, uno que no menosprecia lo que es conforme a su justa ley moral. Nuestro mensaje no busca complacer a todos. No hemos de ser de la corriente de los “tibios”, corriente condenada por Cristo en su mensaje apocalíptico a la Iglesia de Laodicea[5] . Ciertamente sabemos que si bien muchos creerán, los más lamentablemente rechazaran, no a nosotros, ni al Evangelio sino al Dios nuestro, al Dios del Evangelio.

3. Nuestra insuficiencia

2 Corintios 2.b
… Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?

Nuestra condición de absoluta dependencia del Señor y su bendita Palabra. Incapacitados para hacerlo por nosotros mismos y sin embargo enviados como trompetas que presiden la aparición del Majestuoso Soberano Eterno. Una condición de humillación plena como la de Ezequiel en el valle de los huesos secos a quien Dios pregunto si sabía si esos huesos vivirían:


Ezequiel 37.3 
Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Predicamos para que todos sean salvos, por lo menos es nuestro deseo, pero solo Dios lo sabe. Fué El quien decreto la creación del hombre, permitir la caída, predestinar a unos para salvación(los que creen) y dejar a otros (incrédulos) en justa condenación, dar el precioso medio para alcanzar tal salvación (Cristo crucificado) y aplicar a los escogidos, elegidos, predestinados tan Gloriosa Salvación por El espíritu Santo. Es Él quien por la predicación hace un llamado eficaz a quien quiere[6] Querido consiervo, El es Dios.


4. Finalmente: LO QUE DEBEMOS SER

2 Corintios 2. 17
17Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.


No hay duda que la predicación expositiva es la vacuna contra tantas herejías. Miremos esta última parte de nuestro pasaje en referencia. Empieza con una negación, que implícitamente nos llama a determinar que somos. O con Cristo o contra Cristo. No eran pocos los falsos maestros y sus endemoniadas doctrinas en tiempos de Pablo, esto, créanme, es una realidad elevada a la mil millonésima potencia hoy. Muchos los llamados, poco los escogidos. Y no somos, espero, de esos. Además Falsificar es LO MAS PARECIDO A LA VERDAD ES EL PEOR ENGAÑO” de allí nuestra necesidad de cómo mensajeros conocer y distinguir apropiadamente el GENUINO EVANGELIO. Pues la sinceridad sola no seria suficiente si predicásemos la mentira.
Para terminar; No nos predicamos a nosotros mismos, hablamos de parte de Dios, con la Biblia en mano, exponiéndola con todo cuidado y denuedo y sinceramente, más nos vale que así lo entendamos pues lo hacemos delante de Dios, quien en ultimas es nuestro MAESTRO y JUEZ.

Pastor. Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.com

[1] Inercia Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza. || 2. Rutina, desidia. Diccionario DRAE.
[2] Efesios 4.8-16.
[3] Josué 24.15
[4] Que no consiente. Innegociable.
[5 ]Apocalipsis 3.15
[6 ] Romanos 9.13-16 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

¡Por qué la Cruz?



¿Por qué la cruz?
La cruz socava nuestros intentos de auto justificación
                                                                                           Jhon Stott[1]

Creo que una de las preguntas más constantes hechas tanto por incrédulos como bienintencionados creyentes es esta ¿Por qué tuvo que morir Cristo en la cruz? ¿No había podido, Dios en su sabiduría y poder, perdonar a su pueblo y ya?

Podría traer a colación varias de las muchas razones siendo la primera de ellas porque Dios lo planeo así. O porque Dios no puede ni quiere frustrar su justicia y fue en la cruz de Hijo en la que las exigencias de esta se vieron satisfechas. También argüir que fue, es y será el único medio propiciado[2] de su Santa ira.
Quizás las que más resplandecen y en palabras de Jhon Piper:


 En la muerte de Jesús los dos temas los dos temas, el amor de Dios por su Gloria y el amor de Dios por los pecadores, son solucionados[3]

Sin embargo, en esta ocasión, quisiera referirme a la medula del pecado humano; el orgullo y nuestra auto justificación.Fui invitado hace algunos años al congreso anual de una de las denominaciones en mi país, y uno de los pastores me sugirió que tocara un tema que “humillará” a los asistentes, pues en su opinión estaban atravesando un periodo de división por el orgullo de sus ministros; en la preocupación de hallar el tema apropiado me tope providencialmente con un texto en el libro de Job que me inquietó en gran manera:

Job 32.1
Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.

Ciertamente los amigos de Job desconocían la batalla celestial entre Dios y Satanás, de ahí que sus intervenciones sean erróneas, pero no en este punto, Job (nuestro héroe de la fé) “no está sufriendo necesariamente por algo que haya hecho en el pasado, sino para sacar a luz el pecado latente, oculto en su corazón”[4] EL orgullo, la auto justificación; en pocas palabras él, Job, se consideraba en alguna medida bueno. Muchos al leer el capitulo 1. 22 “en todo esto no peco Job ni atributó a Dios despropósito alguno” dan por descontado que el “justo (de justificado) Job” nunca pecó, algo así como lo que los Marianistas[5] atribuyen a “María purísima”. Sin embargo Eliu, el más entendido de sus amigos, aunque airadamente, le dice textualmente que Job que:

Job 32.2b
…se justificaba así mismo más que a Dios

Es decir Job mostraba una “exuberante” confianza en su propia justicia. Meritos, buenas obras, el decía que era un hombre que no miraba a las chicas para codiciarlas, no andaba en mentiras, , fue justo en cuanto a los negocios, nunca esquilmo a su sirvientes, había sido compasivo y generoso con las viudas y huérfanos, con los pobres, no había puesto su confianza en las riquezas etc. [6] ¿Sorprendente verdad? ¡Cuánto orgullo, auto justificación puede esconderse detrás de un hombre piadoso!




Volvamos a la cruz; mensaje central del Antiguo Testamento, del Viejo Pacto, y bajo EL Nuevo,soberanamente impuesto por Jesús, mediante la ordenanza de la santa cena a su Iglesia, la compuesta por “justificados” , como recordatorio. Sin duda a fin de que no olvidemos de donde nos sacó el Señor. Pedro dice que los “indoctos e inconstantes tuercen la Escritura para su propia perdición”[7] Cuanto cristiano nominal engañado por el paupérrimo sermón heterodoxo ,guiado por doctrinas de hombres.se engaña en lo que a su práctica religiosa se refiere, pues la CRUZ DE CRISTO es ignorada, no está presente, a estos Pablo dice:

Colosenses 2.23
Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne

Pero también podemos engañarnos al creer que por ser tan aplicados en el estudio del verdad, las doctrinas de la gracia, tan asimilados a la “Reforma” y tan fervientes en la defensa de nuestro Calvinismo ya hemos llegado a la estatura de Pablo, San Agustín, Lutero, Bunyan, o cualquier de “Los hombres de Princeton[8] (ojalá llegásemos) y ser inoculados desde el remanente inicuo de nuestro corazón con una dosis de maldita confianza en nuestra propia justicia. A esto Charles Spurgeon, hablando de la predicación y por implicación de la vida piadosa, exclama:

No es que la erudición sea un estorbo en la predicación; al contrario: la erudición es esencial para la predicación, pero no la clase de erudición necesaria para los diplomas universitarios. “ Hay una erudición que es esencial para un ministerio eficiente, a saber, la erudición de toda la Biblia; conocer a Dios por la oración y la experiencia de su misericordia[9]

¿Por qué la Cruz? No hay duda que para recordarnos constantemente que Cristo murió por nuestra culpa, pago por nuestros pecados. Toda la Biblia, por la centralidad que en ella contiene de la CRUZ DE CRISTO, fue escrita para humillarnos; única condición en la que podemos recibir de la Misericordia del Dios Santísimo. Para que jamás confiemos en nada ni nadie que no sea EL BENDITO SALVADOR y su CRUZ.

Pastor Manuel Cendales S.
palabraprofetica@hotmail.com


[1] La cruz de Cristo. Ediciones Certeza. Pág. 17
[2] propiciar. Ablandar, aplacar la ira de alguien, haciéndole favorable, benigno y propicio. Diccionario DRAE.
[3] Los deleites de Dios. Libros Compartir.Pág.253
[4 ]Derek Thomas “cuando arrecia la tormenta” Editorial Peregrino. Pág. 84
[5] Adoradores de María, madre de Jesús. Culto herético.
[6] Job 32.
[7] 2ª Pedro 3.16
[8] Léase “Los hombres de Princeton de Alfonso Ropero”. Editorial Peregrino.
[9 ]Un Ministerio Ideal. 2 El Pastor y su Persona. El estandarte de la verdad.

" Mirad a Mi "



    " Mirad a Mi "

Isaías 45: 22
Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

Una de las “las muletillas” más usadas en el ambiente protestante es “La gloria es para El Señor” y la llamo muletilla porque aunque la Biblia enseña que este es el fin último de todas las cosas, buenas y malas, y particularmente hacia donde debería apuntar sinceramente todo cristiano es en lo que para muchos se ha convertido. Pués aun entre los más santos y eruditos creyentes, hay una proclividad perversa, por diversas razones e incluso algunas altruistas, a desviar la mirada que la Iglesia debe tener en Cristo para ponerla en otra cosa, persona y/o movimiento. En algún lugar del corazón con remanente pecaminoso aun queda esa maldita brizna de divinidad inoculada en el hombre por la serpiente antigua.

La palabra hebrea usada por Isaías para “MIRAD” es paná cuyo significado conlleva la idea de andar, entender, marchar, parecer, seguir, encaminar. No hay duda que EL Señor conocedor de esta inclinación presente aun en los mas “santos” de ayer y de hoy y de mañana, insiste que El , Cristo y solo Cristo debe ser el objeto de nuestra búsqueda, conocimiento, deleite, alabanza y Gloria. Toda cosa, persona, o movimiento que se interponga ha de ser considerada maldita, perversa y por supuesto herética.

Mirad a mí, y sed salvos…

Si quienes enarbolaron las “solas” de la reforma que incluyen “SOLO CRISTO y SOLO A DIOS LA GLORIA” pudieran levantarse de sus tumbas levantarían su voz de protesta y condenación contra lo que hoy vive la Iglesia del 2010. Los más liberales con sus rutilantes títulos de “apóstoles”, “profetas”, “milagreros” etc. Desvían la mirada del la Iglesia hacia ellos como como si la salvación y bendición del pueblo redimido dependiese de ellos. Pero no menos repugnante a los ojos de Dios resulta, cuando presumiendo identificar la Reforma del siglo XVI, quienes nos declaramos confesionales no solo ponemos, sino imponemos a los demás nuestra vertical perspectiva de ver las cosas, llevando al Pueblo santo a priorizar el conocimiento sistemático de ciertas verdades, no dudo contenidas en la Biblia, pero enfocadas de tal manera que pareciera que es en tal conocimiento en donde está la Salvación.

La biblia afirma que el conocimiento envanece (1ª Cor. 8.1-2) En su libro “El predicador y la Oración” E.M. Bounds dice” “No quiere decir que los predicadores estudien demasiado. Algunos de ellos no estudian nada, otros no estudian lo suficiente. Muchos no estudian la manera recta para mostrarse como obreros aprobados de Dios. Pero nuestra falta no está en la cultura de la mente, sino en la cultura del corazón; no falta el conocimiento sino falta de santidad es nuestro triste y principal defecto –no que no sabemos demasiado, sino que no meditamos en Dios y en su Palabra, y no velamos, y no ayunamos, y oramos lo suficiente(1).

Las doctrinas bíblicas tienen un único e inmarcesible fin común que Miremos a Cristo para que seamos salvos. Que oigamos solo su voz, que lo imitemos solos a Él, y si a alguien más, en lo que imita a Cristo. Precisamente en su libro “De la imitación de Cristo” Tomas de Kempis dice:

1. El que me sigue no anda en tinieblas dice el Señor (Juan 8.12) Palabras son estas de Cristo, con las cuales nos exhorta a imitar su vida y sus costumbres, si queremos ser verdaderamente iluminados y libres de toda ceguedad del corazón. Sea pues, nuestro principal estudio meditar en la vida de Jesucristo.

2. La doctrina de Cristo es superior a la de todos los santos; y el que poseyese su espíritu hallaría en ella maná escondido.
(2)

Porque yo soy Dios, y no hay más...

Hay un celo evidente en esta declaración. No son celos amargos humanos como los que a veces nos motivan llamar la atención de la Iglesia hacia nosotros y quitándola de Cristo; Ya con denuncias de lo que es evidente, ya con enseñanzas con tal alta erudición y lenguaje tan elevado que solo arrancan el aplauso del honorable publico por tan iluminado expositor (aunque no siempre entiendan) o en el mejor de los casos tan “ungidos” que gritan: “mírame a mí y serás salvo”. Por ello el celo divino, santo, justo y bueno. Solo Cristo es Dios; nadie, por cuanto nadie es suficiente(3), puede salvar que no sea Cristo. Solo El es Dios; esto es la segunda persona de la trinidad “levantada” como la serpiente de bronce en el desierto(4); la cual, a propósito, tuvo que destruir el Rey Ezequías por cuanto Israel la vio como sustituto de Dios y la convirtió en un Nehustam (ídolo) y Ezequías tenia en primer lugar a Dios(5)

Permítanme terminar invocando un cántico contemporáneo que contiene este concepto:

“A Cristo, solo a Cristo yo exaltaré
A Cristo solo a Cristo yo adoraré
Porque El me ha dado vida eterna
Porque El me ha dado el poder
Porque El me ha dado la Victoria
El es mi Rey.
A Cristo proclamado Rey
(6)

A Él solo buscaremos porque EL ES DIOS Y NO HAY OTRO. Hay muchos Nehustam erigidos en estos días. Pero no son Dios, y no pueden siquiera ayudarse a ellos mismos. Ellos también requieren de Dios.


Por: Pr. Manuel Cendales S
palabraprofetica@hotmail.com

1 Libros CLIE pág. 57
2 Editorial Sopena Argentina S.R. L.
3 2ª Cor. 2.16-17
4 Números 21.8-9
5 2ª Reyes 18.3-5

6 Proyecto AA

¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?

Pastor Manuel Cendales S.


¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?
Salmo 42
¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?
Responder esta pregunta conlleva en primer lugar a observar la vida de este animal hecho por Dios para vivir en las montañas; al igual que aquellos que como usted y yo hemos nacido del Espíritu Santo, hechos por Dios para estar en su santo monte. El verbo en esta oración está en femenino indicando a una cierva jadeante; pues ésta cuando cría requiere altísimas dosis de agua y mayormente cuando corre huyendo de sus cazadores. Y tal parece ser la motivación más fuerte que inspiró este salmo; sin embargo tres preguntas atormentan al salmista, las que desembocan en dos tremendas afirmaciones. Cinco en total son los puntos que nos ayudarán a comprender ¿Por qué brama el ciervo? Un mensaje actual para una iglesia que parece tenerlo todo (grandes edificios, orquestas, medios de comunicación disponibles, tecnología, dinero, crecimiento numérico) y sin embargo, "su alma" brama sedienta, en algunos casos vacía de Dios; del Dios vivo ¿Por qué?, por la misma razón que fue hecho este texto bíblico.

1. ¿SED DEL DIOS VIVO?

  "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
    ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?"
Sal 42:2.
Las circunstancias del autor del salmo son bien particulares, tiene sed de Dios, pero no en un sentido meramente litúrgico o religioso como parece ser el sentir de una buena parte de la Iglesia actual; satisfecha con actividades, seminarios, retiros, invitados especiales; lo cual en todo caso es necesario sin ser lo imprescindible de nuestra relación con Dios. David en su adolescencia no tuvo los privilegios religiosos, culturales y sociales de nuestra época, sin embargo, tenía una profunda comunión personal con el Dios verdadero. La sed de nuestro protagonista jamás sería satisfecha por devocionales rutinarios o cursos teológicos meramente intelectuales; su sed requería, no el agua, sino la fuente de la misma.

Muchos son los que se congregan en el nombre de Cristo, pero, ¿Está Cristo presente, vivo en medio de ellos?.
¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?

Es verdad que en cierta ocasión al apóstol Pablo un joven se le durmió y cayó, muriendo,y fue resucitado (Hechos 20:9) Pero para él, tal Dios no estaba presente y vivo. Tal es la condición de muchos feligreses, no adoradores, que duermen incluso literalmente, mientras se presume que Dios está presente.

Evidentemente el salmista no experimentaba en su vida espiritual la desbordante paz y el profundo gozo de Cristo vivo, activo en su corazón; su alma gemía diciendo "hazme oír gozo y alegría…no me eches de delante de ti y no quites de mí tu Santo Espíritu" (Salmo 51:8,11).¿Se puede morir de sed sumergidos en un manantial de aguas?

¿No será que, como el paralítico de Bethesda, usted se ha quedado paralizado fuera del estanque?

2. ¿DÓNDE ESTÁ TU DIOS?

"Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,
    Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?...
...Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
    Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?"
Sal 42:3,10.

¿Le han hecho alguna vez ésa pregunta? Los enemigos de Cristo, son enemigos de la fe y por tanto, enemigos de los que somos de la fe. No dudo que el autor estaba experimentando tribulación y quebrantamiento, pero, ¿No nos enseñan las escrituras que es precisamente en estos momentos de debilidad que Cristo está mayormente presente y fuerte en sus escogidos? Caemos en el engaño de nuestra mente natural, cuando pensamos que en los momentos buenos Dios está y que en los malos momentos nos ha abandonado. No fue exactamente lo que expresó Satanás sobre Job, Dios le había preguntado "¿No has considerado a mi siervo Job?" (Job 1:8) A lo que el adversario refutó "¿acaso teme Job a Dios de balde?" (V.9) La insinuación maléfica contra el varón fue que este amaba la provisión de Dios y no a Dios, argumento que fue derribado a lo largo del libro, probando que la fe, cuando es realmente fe dada por Dios, nos sostiene en cualquier circunstancia y nos lleva a amar a Dios por sobre todas las cosas (Deuteronomio 30:6) Cuando la adversidad providencial nos visita, los incrédulos nos tienen por abandonados de Dios, pero esto es lo de menos, lo más ocurre cuando nosotros llegamos a pensar que Él lo ha hecho.

El "moderno evangelio positivista", falso por cierto, hace que el creyente sea vituperado, pues se predica una fe por vista, como garantía de la presencia divina en su iglesia verdadera; sin embargo, ésta es la prueba indiscutible de que es sólo "pensamiento positivo" ¿No fue el Señor quien dijo: "…Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá" ?(Oseas 9:7).
3. ¿POR QUÉ TE ABATES, ALMA MÍA?

¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?
"¿Por qué te abates, oh alma mía,
    Y por qué te turbas dentro de mí?
    Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
    Salvación mía y Dios mío."
Sal 42:11.

 Bien dice la escritura: "…un poco de levadura, leuda toda la masa" (1Corintios 5:6) A pesar de la fervorosidad por Dios mostrada en este poema, su autor expresa lo permeables que solemos ser ante las insolencias de los que nos afrentan, su incredulidad se hace contagiosa para aquellos que lejos de la vid, como "pámpanos autosuficientes", confían en sus estrategias, porque hace mucho tiempo dejaron de confiar en la palabra de Dios, o de lo contrario responderían conforme a ésta, a aquellos que los instigan: "Nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho" (Salmo 115:3) El auto-reproche es válido cuando de permanecer en la fe se trata, ¿Pero hemos de ceder ante la presión de las aflicciones del mundo que advertidas y vencidas fueron por Cristo?
El abatimiento es propio de la poca fe, debilidad por escasez de la Palabra viva y la piedad en una vida "La turbación es obvia en el hombre natural, jamás del hombre espiritual, por tanto, ha de ser rechazada" Recuerda la voz de Jesús diciendo: "Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora" (Juan 12:27).

4. TUS ONDAS Y TUS OLAS SOBRE MÍ.

"Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;
    Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí."
Sal 42:7.

¿POR QUÉ BRAMA EL CIERVO?
¿Cómo interpretar esta porción? Una vez más, recurriremos a la norma hermenéutica por excelencia a saber: El mejor intérprete de la Biblia es la Biblia misma. Buscando pasajes concordantes, hallamos al iracundo, rebelde, amargado y quejoso Jonás, declarando literalmente lo mismo: "Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí" (Jonás 2:3) ¿La razón de tal declaración?: Dios no puede ser burlado, ningún plan de Dios puede frustrarlo el hombre, aunque sea necesario, disciplinará, azotará, hasta que entremos en razón. "…la maldición nunca vendrá sin causa" (Proverbios 26:2).

La iglesia debe ser corregida por Dios. El salmista, al identificarse con el profeta Jonás, estaba aceptando que Dios es justo, que aún aquella austeridad obedecía a una causa (nuestro pecado) y a un propósito divino (nuestra santificación). Dios hizo, Dios lo está haciendo, Dios lo hará, pues Él no cambia Iglesia.

5. ESPERA EN DIOS

"¿Por qué te abates, oh alma mía,
    Y te turbas dentro de mí?
    Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
    Salvación mía y Dios mío...
...¿Por qué te abates, oh alma mía,
    Y por qué te turbas dentro de mí?
    Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
    Salvación mía y Dios mío."
Sal 42: 5,11.

La conclusión del cantor santo es contundente; es verdad que fallamos, es verdad que muchos nos vituperan por nuestros errores y no permitimos por éstos que los muchos vean en nosotros la luz de Cristo. Deshonramos a Dios, no sólo con nuestro estilo de vida, sino además con nuestro reproche al divino Maestro, culpándolo de nuevo, echando sobre Él nuestra maldad y sin embargo, aún ello, a los que verdaderamente amamos a Dios, nos ayudará para bien (Romanos 8:28). No obedecimos a Proverbios "De toda cosa guardad guarda tu corazón" (Proverbios 4:23). Y fuimos por instantes leudados de incredulidad y sin embargo, el sello de "más que vencedores" es indeleble en nuestro ser. Hemos experimentado por instantes el abandono de parte de Dios para enseñarnos cuanto dependemos de Él y de su gracia; zarandeados por Satanás fuimos sostenidos firmes por Cristo (Lucas 22:32). La victoria es nuestra; a los verdaderos hijos de Dios, nada nos separará de su amor (Romanos 8:39). Tenemos la victoria y como dice Juan "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe". (1 Juan 5:4).

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Pastor Manuel Cendales S.
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