La regla bíblica 
para tomar  determinaciones de Estado
Por:  Pr. Manuel Cendales



Francamente espero que la presente reflexión os arroje luz respecto a  cinco   aspectos que son consustanciales e implican la responsabilidad que tiene todo creyente (cristiano- bíblico) frente no solo a la concepción del Estado sino en su calidad de ciudadano del Reino de Dios y sus implicaciones en las determinaciones del Estado en su condición de Luz (comprensión y practica moral ) y Sal (preservación moral no solo en la esfera de la Iglesia sino en las esferas de la familia) y la del  del Estado,  este último constituido por ciudadanos creyentes e inconversos.  Los puntos  a saber son:

El reino de Dios y su regla moral.
El Reino de Dios y El Estado.
La Iglesia como Luz y Sal
La Iglesia defensora, preservadora y promotora de la regla moral del Reino por encima de intereses particulares.
Tomando determinaciones de Estado 

1. El reino de Dios y su Regla moral 

Quien se precie de ser creyente reconocerá que la Biblia es el Canon, la norma, la autoridad final en todo tema y circunstancia que dirima. Ella tiene la autoridad final. Y la Biblia misma enseña que  la regla moral del Reino por excelencia son los DIEZ MANDAMIENTOS o Decálogo.  Quien ama a Dios batalla por guardarlos. Basta con que leáis Las cartas del apóstol Juan, el apóstol del amor, para corroborar esta afirmación. Déjenme mostrarles solo dos pasajes suyos :

1Jn 2:4  El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

Y para quienes dicen que lo más importante es el amor, y estoy de acuerdo con ellos, Juan afirma:

2Jn 1:6  Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

Esta, la ley moral de Dios, los mandamientos, deben ser la norma mediante la cual la iglesia no solo regula y actúa sino juzga la conducta y legislaciones que procedan del Estado 

2. El reino de Dios y El Estado

La Biblia no enseña que el Reino de Dios, su Soberanía y poder este restringido o limitado a la Iglesia, en tal caso Dios no sería Dios. La Biblia enseña que Dios es Soberano de todo el universo y que  expresa su soberanía sobre la Iglesia mediante su gracia especial que es regeneradora y salvífica y en cuya esfera ha de esperarse que la regla moral (el decálogo) sean guara dados como manifestación de Adoración, Gratitud, y Gloria a Dios por medio de Cristo su Señor y Salvador. Pero la soberanía de Dios, quien es rey de reyes y señor de señores, es expresada por medio de su gracia común (gracia general y no salvífica)  atraves de los magistrados o gobernantes a los que les ha dado incluso la capacidad, y eso lo vemos en muchos estados a lo largo de la historia, tomar la vida de quienes trasgredan los divinos mandamientos, 

Rom 13:1  Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 
Rom 13:2  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 
Rom 13:3  Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 
Rom 13:4  porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 
Rom 13:5  Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Lo acepten o no, y lo ideal sería que lo aceptaran, los gobernantes son, o debieran ser, servidores de Dios para el Estado. Y debieran tener como norma que rige todas sus decisiones ya sean de carácter legislativo, judicial o ejecutivo el decálogo las dos tablas de Moises.

Francis Schaeffer  en su libro ¿ Cómo debemos vivir entonces? (Del que hay en pdf y videos de libre acceso en internet)  prueba que el derrumbamiento  de cualquier estado, no importa el sistema de gobierno, desde el imperio romano, pasando por la revolución francesa hasta hoy,  tuvo lugar cuando estos abandonaron los absolutos de Dios expresados en las Escrituras y perfectamente resumidos en el decálogo, los diez mandamientos.  Valdría la pena que reflexionara por que la Europa de la Reforma hoy está sumida en la inmoralidad, y de donde proceden las crisis de toda clase en los cada vez menos  cristianos  que surgieron de la revolución de Inglaterra y vivieron el avivamiento de Jonathan Edwards en los EEUU. 


3. La iglesia como Luz y Sal 

Como lo mencione en mi pequeña introducción al referirse Jesús en su sermón del monte  (Mateo 5 al 7)   a  la Iglesia la señal como Luz y Sal. Luz en un ambiente de individuos que en su gran mayoría son incrédulos, connota en primer lugar, en su calidad de Iglesia, proclamación del Evangelio y formador de creyentes, ciudadanos ejemplares. En cuanto al Estado una visión del universo, la humanidad y el estado mismo desde la perspectiva de Dios y no de meros partidos políticos. En este último sentido, la Iglesia en su santidad (guardadora de los mandamientos) no solo debe ser ejemplo sino Luz al Estado aun en circunstancias adversas y de persecución. Este fue el caso de  Juan el bautista quien  murió en este empeño. Un  gobernante (Herodes)  que al querer tener a su hijastra como mujer( en contra del 7º mandamiento) es amonestado por la Iglesia (en Juan) y ya conocemos el final que biblia nos da de esta historia. Juan es decapitado. Y es que los principios para un verdadero  cristiano son inalienables y estos están perfectamente resumidos en el decálogo. Como ejemplo los conceptos de: La  familia, como base de la sociedad, y la relación horizontal   entre los hombres esta expresada en la segunda tabla de la ley (del 5º  al 10º mandamiento). Y estos abogan por la seguridad y protección que el Estado ha de otorgar a todo ciudadano.




4. La Iglesia defensora, preservadora y promotora de la regla moral del Reino por encima de intereses particulares.

Ya dijimos que la Iglesia guarda los mandamientos (va en  de ellos procura continua y constante) y eso es lo que la hace santa y justa. Pero su rol no se limita a evangelizar a los incrédulos y edificar a los santos sino  alumbrar amonestar al Estado para que también lo haga a la vez que prepara hombre integrales para el Estado con la esperanza que en  su providencia Dios les permita gobernar. 

La Iglesia, de la que Usted hace parte como creyente, debe promover, como ya dije antes, a todo ciudadano (creyente o incrédulo) a que los guarde. Y velar, por los medios de gracia dados a la Iglesia , (orando, predicando) y dados al Estado, en un país democrático como el nuestro, mediante su voto por que se preserve la regla moral.  Deponiendo sus intereses personales y verificando aquellos hombres (creyentes o no) que propendan por defender en la mayor proporción posible (ojala absoluta) la ley moral de Dios ejerzan como magistrados.  La libertad real de culto. La familia tal como Dios la  diseño.   La diferenciación y respeto por las esferas de autoridad establecidas por Dios, La familia, La Iglesia, El estado, entre otros temas. Su voto, debe ser de conciencia y no de intereses egocéntricos ni por partidos o grupos o caudillos. Debe ser con un sentido corporativo de Iglesia.



5. La regla para tomar  determinaciones de Estado 

En el momento que se halla nuestro país , sumido en medio de un ambiente tan contrario a la ley moral de Dios la posición fácil y escurridiza de muchos es aferrarse a la soberanía de Dios ( quien quita y pone reyes) evadiendo la responsabilidad humana, responsabilidad de carácter moral. En un momento en que cada determinación puede conllevar a que violentemos nuestra propia regla moral, debemos responder a las urnas ( pues lo considero un deber de conciencia)  calificando positivamente a quien o quienes, en una interpretación juiciosa de la norma de Dios favorezcan en mayor grado el vivir en un país mas sujeto a la norma moral de Dios.  Votar en blanco, lo cual no juzgo, considero es favorecer al que gane sea cual sea su perspectiva frente a la moral de Dios. 

Finalmente oramos porque Dios alumbre nuestro entendimiento e incline   vuestro corazón a cumplir no solo con el mandato eclesial sino con el mandato cultural que emana de vuestra fe en Cristo y claramente trazado en la Escritura.

Un abrazo en Cristo,

Vuestro siervo y amigo,

Manuel Cendales S.